LOS CELOS EN LA PAREJA
“El dragón del paraíso”

 

 Los celos son el dragón del paraíso: el infierno del cielo: y la más amarga de las emociones porque está asociada con la más dulce”. A.R. Orage

 “Estar celoso es el colmo del egoísmo; es el amor propio en defecto; es la irritación de una falsa vanidad” Balzac en su “Phisiologie du mariage”

 “Si los celos son señales de amor, es como la calentura en el hombre enfermo, que el tenerla es señal de tener vida, pero vida enferma y mal dispuesta” Cervantes

 ¡Oh, cuídese, mi señor; de los celos, Son el monstruo de ojos verdes, que se burla de la carne de la que se alimenta” Shakespeare en su magnífica obra <Otelo>.

             No solamente estas citas podemos extraer acerca de los celos, hay muchas más pero hemos querido comenzar con estos aforismos porque nos parecen claros en cuanto al resultado tremendo de los celos en todas las cuestiones de esta vida.

Buenas son las palabras del apóstol Santiago en su  Epístola Universal:    

 “¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre. Pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no os jactéis, ni mintáis contra la verdad; porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrenal, animal, diabólica. Porque donde hay celos, y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa”. ( Santiago: 3:14-17)

 Es interesante la etimología de la palabra “celos”. Este término deriva del griego <zelos> que significa ”emulación”, “recelo que uno siente de que nos sea arrebatado algo”, “deseo sexual en los irracionales” “sospecha de que nos sea arrebatado el cariño de un ser amado”.

Las emociones provenientes de los celos incluyen rabia, tristeza, ira, humillación, etc. y son el resultado de lo que se percibe como una amenaza a perder algo o alguien querido.

Difícil se hace controlar muchas veces ese sentimiento que aflora cuando vemos al ser amado en compañía de otra persona, o cuando pensamos en ciertas situaciones en las que puede estar involucrado.

¿Podemos tener control sobre estos sentimientos? No siempre estamos en condiciones de controlarlos, baste decir que, como decía San Agustín “Aquel que no está celoso no está enamorado”. Sin embargo estamos más de acuerdo con los pensamientos de Cervantes expuestos al principio.

El apóstol San Pablo en su carta a los romanos habla de

“. . .transformarnos por medio de la renovación de nuestro entendimiento . . .”

 A lo largo de nuestra experiencia como consejeros matrimoniales desde hace muchos años no hemos encontrado una sola evidencia de que los celos hayan ayudado a las parejas a modificar sentimentalmente para bien sus vidas. Por el contrario, casi siempre los celos han sido motivo de discusiones y conflictos.

 Hemos conocido a matrimonios a punto de separarse en razón de que uno de ellos se sentía sofocado por los celos del otro.

También hemos encontrado situaciones en las que la separación no fue explícitamente motivada por los celos sino por una cuestión de amor propio o lo que podríamos llamar “imagen pública”. En este último caso los celos, (que no eran tantos ni tan ardientes) la disolución de su matrimonio significaba una pérdida económica y social.

 Descartes decía que: “Los celos son una forma del miedo relacionado con un deseo de preservar una posesión”.  La pregunta que nos hacemos es: ¿Es el ser amado una especie de posesión? . En este caso y sin entrar en cuestiones filosóficas y psicoanalíticas pero sí cristianas, podríamos pensar que el único dueño de nuestro ser es Dios a través del sacrificio de su Hijo Jesús en la cruz del calvario. Cristo nos ha comprado con sangre y este hecho supera todo razonamiento humano acerca de quién somos posesión. Es interesante el concepto de mi amada esposa en cuanto a esto, ella cree que: “Cuanto más ame yo a Jesús cada día, más amor sentiré por ella a cada momento”

Erich Fromm en “El Arte de Amar” escribió: El amor erótico es exclusivo, pero ama en la otra persona a toda la humanidad, a todo lo que está vivo . . “ y agrega ,más adelante “. . .En esencia, todos los seres humanos son idénticos . . .Puesto que así es, no debería importar a quién amamos”.

Como vemos Erch Fromm tiene una concepción bastante libre acerca del amor. Si nos dejamos llevar por este concepto podríamos caer en la moda del amor libre entre las parejas o lo que se ha dado en llamar “intercambio de parejas” o <swingers> en inglés. Hemos encontrado el caso de una esposa celosa a punto de separación por el adulterio afectivo de su esposo. Este hombre no había tenido relaciones sexuales con una de sus empleadas pero sí estaba comprometido afectivamente con ella. El decía que al no haber tenido relaciones sexuales no lo consideraba adulterio y su esposa decía que, al haber sentimientos amorosos de por medio indudablemente existía adulterio.  

En definitiva, ¿Hay soluciones para este problema de los celos? A.R. Orage en

“O Love” dice que lo primero es reconocer el problema (como enfermedad) y en segundo lugar tener deseos de curarse.

¿Cuáles son las posibles maneras con las que podemos enfrentar el problema y buscar soluciones?

 

1) Concientizarnos  de que existe el problema.

     No se puede enfrentar una situación, sea cual fuere, si no se tiene conciencia de que existe. En algunos casos la persona celosa se siente terriblemente culpable por esto y tiende a pensar que es por su culpa exclusivamente que la situación ha llegado a estos extremos. Como dijo alguien; toda situación de relación tiene dos partes y en este caso se debe situar el hecho dentro de un contexto apropiado. Hace poco una joven vino a nuestro consultorio diciendo que se sentía culpable por sus celos ya que estaban arruinando la hermosa relación que habían tenido con su esposo al principio de su vida matrimonial. Esta joven sólo estaba “cargando las tintas” sobre sí misma sin llegar a pensar de qué manera podría modificar su conducta para que los celos no surgieran ante cualquier motivo.

Volvemos a las palabras del apóstol San Pablo, en este caso en su carta a los efesios: “En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestios del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad”.

( Efesios 4:22-24) <renovaos> es literalmente “estar siendo renovados” es un proceso constante, continuo en la vida cristiana. Esto nos lleva a la segunda faceta de la posible solución,

 

            2) Modificar mi conducta con respecto al problema.

                 Aceptar concienzudamente que existe el problema no es la solución total pero dijimos que es la primera parte. Tal como lo dijo el apóstol San Pablo, creo que la renovación de nuestro entendimiento es la segunda parte para llegar a una solución. Podemos aceptar nuestra “enfermedad” pero si no hacemos algo al respecto el problema seguirá indefinidamente y traerá serías dificultades en nuestra relación de pareja. Por cierto, debemos recordar que no podemos esperar que los demás, en este caso nuestra pareja sea quien modifique su conducta cuando somos nosotros quien debemos comenzar a hacerlo.

            3) ¿Cómo llevar a cabo el segundo paso?.

                 Existen algunos factores que provocan celos en las personas, por ejemplo: ¿Enterarse de una aventura amorosa de su pareja? ¿Una llamada telefónica de alguien que no se idéntica? ,¿Sentimientos de humillación por el flirteo de su pareja con otra persona en una fiesta?,  Etc.

4) ¿Mis celos son fundados o infundados?

     Por ejemplo: ¿Quién o qué hizo que usted creyera que su pareja ha tenido una aventura amorosa? , la llama telefónica no contestada, ¿No pudo haber sido una llamada a un número equivocado? , el flirteo de su pareja, ¿Fue real o sólo le pareció a usted porque le hizo pasar vergüenza delante de sus amistades el que su pareja hablara con alguien?. Como vemos, muchas veces presuponemos cosas y hacemos caso a nuestros sentimientos antes de investigar realmente lo sucedido. Las encuestas dicen que el 34% de las personas hablan con su pareja cuando algo de lo anterior sucede, pero el 22% trata de ignorar el asunto.

5) ¿Por qué reacciono como lo hago?

     Lo ocurrido ¿qué sentimientos provoca en mi mente? ¿Dolor?, ¿Pena?, ¿Humillación?, ¿Amenaza?, ¿Miedo?, ¿Pérdida? Podríamos continuar pero con esto es suficiente. Es importante darle a la situación su justo valor. A veces respondemos a un incidente que podríamos solucionar con una simple pregunta con una reacción airada, gritos e insultos. Es lo mismo que cuando necesitamos una cerilla para encender un fuego utilizamos una bomba para hacerlo, los resultados son catastróficos.

6) ¿Soy realmente una persona celosa?

     Ya hablamos antes de este tema, pero es importante ya que muchas personas se juzgan a sí mismas como celosas cuando la realidad es que son sólo propensas a los celos. En estos casos deberíamos investigar si nuestro entorno cultural, nuestra historia familiar, o como dije hace poco a una de nuestras consultas por celos, si una mala experiencia anterior dio como resultado que ahora nos enfrentemos al problema.

 

Para aquellas personas que desean realmente modificar su conducta y están dispuestas a llevar a cabo la experiencia, existen algunos ejercicios que les podrían ayudar.

El presente artículo no necesariamente pretende ser un estudio sobre los celos en el amor humano, sólo es una pequeña introducción al asunto. Hay libros especializados sobre el tema mucho mejor expuesto y de venta libre en las librerías de la ciudad.

 

Mientras tanto adelante y que Dios les acompañe en la experiencia de renovación.

 

Rubén  y Marta  Flores.