LOS
CELOS EN LA PAREJA
“El dragón del paraíso”
Los celos son el dragón del paraíso: el infierno del cielo: y la más amarga de las emociones porque está asociada con la más dulce”. A.R. Orage
“Estar celoso es el colmo del egoísmo; es el amor propio en defecto; es la irritación de una falsa vanidad” Balzac en su “Phisiologie du mariage”
“Si
los celos son señales de amor, es como la calentura en el hombre enfermo, que
el tenerla es señal de tener vida, pero vida enferma y mal dispuesta”
Cervantes
¡Oh,
cuídese, mi señor; de los celos, Son el monstruo de ojos verdes, que se burla
de la carne de la que se alimenta”
No solamente estas citas podemos
extraer acerca de los celos, hay muchas más pero hemos querido comenzar con
estos aforismos porque nos parecen claros en cuanto al resultado tremendo de los
celos en todas las cuestiones de esta vida.
Buenas son
las palabras del apóstol Santiago en su Epístola
Universal:
“¿Quién
es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en
sabia mansedumbre. Pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón,
no os jactéis, ni mintáis contra la verdad; porque esta sabiduría no es la
que desciende de lo alto, sino terrenal, animal, diabólica. Porque donde hay
celos, y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa”. (
Santiago: 3:14-17)
Es
interesante la etimología de la palabra “celos”. Este término deriva del
griego <zelos> que significa ”emulación”, “recelo que uno siente de
que nos sea arrebatado algo”, “deseo sexual en los irracionales”
“sospecha de que nos sea arrebatado el cariño de un ser amado”.
Las emociones
provenientes de los celos incluyen rabia, tristeza, ira, humillación, etc. y
son el resultado de lo que se percibe como una amenaza a perder algo o alguien
querido.
Difícil se
hace controlar muchas veces ese sentimiento que aflora cuando vemos al ser amado
en compañía de otra persona, o cuando pensamos en ciertas situaciones en las
que puede estar involucrado.
¿Podemos
tener control sobre estos sentimientos? No siempre estamos en condiciones de
controlarlos, baste decir que, como decía San Agustín “Aquel
que no está celoso no está enamorado”. Sin
embargo estamos más de acuerdo con los pensamientos de Cervantes expuestos al
principio.
El apóstol
San Pablo en su carta a los romanos habla de
“. .
.transformarnos por medio de la renovación de nuestro entendimiento . . .”
A
lo largo de nuestra experiencia como consejeros matrimoniales desde hace muchos
años no hemos encontrado una sola evidencia de que los celos hayan ayudado a
las parejas a modificar sentimentalmente para bien sus vidas. Por el contrario,
casi siempre los celos han sido motivo de discusiones y conflictos.
Hemos
conocido a matrimonios a punto de separarse en razón de que uno de ellos se
sentía sofocado por los celos del otro.
También
hemos encontrado situaciones en las que la separación no fue explícitamente
motivada por los celos sino por una cuestión de amor propio o lo que podríamos
llamar “imagen pública”. En este último caso los celos, (que no eran
tantos ni tan ardientes) la disolución de su matrimonio significaba una pérdida
económica y social.
Descartes
decía que: “Los celos son una forma del miedo
relacionado con un deseo de preservar una posesión”. La
pregunta que nos hacemos es: ¿Es el ser amado una especie de posesión? . En
este caso y sin entrar en cuestiones filosóficas y psicoanalíticas pero sí
cristianas, podríamos pensar que el único dueño de nuestro ser es Dios a través
del sacrificio de su Hijo Jesús en la cruz del calvario. Cristo nos ha comprado
con sangre y este hecho supera todo razonamiento humano acerca de quién somos
posesión. Es interesante el concepto de mi amada esposa en cuanto a esto, ella
cree que: “Cuanto más ame yo a Jesús cada día, más amor sentiré por ella
a cada momento”
Erich
Fromm en “El Arte de Amar” escribió:
El amor erótico es exclusivo, pero ama en la otra persona a toda la humanidad,
a todo lo que está vivo . . “ y
agrega ,más adelante “. . .En esencia,
todos los seres humanos son idénticos . . .Puesto que así es, no debería
importar a quién amamos”.
Como
vemos Erch Fromm tiene una concepción bastante libre acerca del amor. Si nos
dejamos llevar por este concepto podríamos caer en la moda del amor libre entre
las parejas o lo que se ha dado en llamar “intercambio de parejas” o
<swingers> en inglés. Hemos encontrado el caso de una esposa celosa a
punto de separación por el adulterio afectivo de su esposo. Este hombre no había
tenido relaciones sexuales con una de sus empleadas pero sí estaba comprometido
afectivamente con ella. El decía que al no haber tenido relaciones sexuales no
lo consideraba adulterio y su esposa decía que, al haber sentimientos amorosos
de por medio indudablemente existía adulterio.
En
definitiva, ¿Hay soluciones para este problema de los celos? A.R. Orage en
“O Love”
dice que lo primero es reconocer el problema (como enfermedad) y en segundo
lugar tener deseos de curarse.
¿Cuáles
son las posibles maneras con las que podemos enfrentar el problema y buscar
soluciones?
1)
Concientizarnos de que existe el
problema.
No se puede enfrentar una situación, sea cual fuere, si no se tiene
conciencia de que existe. En algunos casos la persona celosa se siente
terriblemente culpable por esto y tiende a pensar que es por su culpa
exclusivamente que la situación ha llegado a estos extremos. Como dijo alguien;
toda situación de relación tiene dos partes y en este caso se debe situar el
hecho dentro de un contexto apropiado. Hace poco una joven vino a nuestro
consultorio diciendo que se sentía culpable por sus celos ya que estaban
arruinando la hermosa relación que habían tenido con su esposo al principio de
su vida matrimonial. Esta joven sólo estaba “cargando las tintas” sobre sí
misma sin llegar a pensar de qué manera podría modificar su conducta para que
los celos no surgieran ante cualquier motivo.
Volvemos
a las palabras del apóstol San Pablo, en este caso en su carta a los efesios: “En
cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está
viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra
mente, y vestios del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad
de la verdad”.
( Efesios
4:22-24) <renovaos> es
literalmente “estar siendo renovados” es un proceso constante, continuo en
la vida cristiana. Esto nos lleva a la segunda faceta de la posible solución,
2) Modificar mi conducta con respecto al
problema.
Aceptar
concienzudamente que existe el problema no es la solución total pero dijimos
que es la primera parte. Tal como lo dijo el apóstol San Pablo, creo que la
renovación de nuestro entendimiento es la segunda parte para llegar a una
solución. Podemos aceptar nuestra “enfermedad” pero si no hacemos algo al
respecto el problema seguirá indefinidamente y traerá serías dificultades en
nuestra relación de pareja. Por cierto, debemos recordar que no podemos esperar
que los demás, en este caso nuestra pareja sea quien modifique su conducta
cuando somos nosotros quien debemos comenzar a hacerlo.
3) ¿Cómo llevar a cabo el segundo paso?.
Existen
algunos factores que provocan celos en las personas, por ejemplo: ¿Enterarse de
una aventura amorosa de su pareja? ¿Una llamada telefónica de alguien que no
se idéntica? ,¿Sentimientos de humillación por el flirteo de su pareja con
otra persona en una fiesta?, Etc.
4)
¿Mis celos son fundados o infundados?
Por ejemplo: ¿Quién o qué hizo que usted creyera que su pareja ha tenido una aventura amorosa? , la llama telefónica no contestada, ¿No pudo haber sido una llamada a un número equivocado? , el flirteo de su pareja, ¿Fue real o sólo le pareció a usted porque le hizo pasar vergüenza delante de sus amistades el que su pareja hablara con alguien?. Como vemos, muchas veces presuponemos cosas y hacemos caso a nuestros sentimientos antes de investigar realmente lo sucedido. Las encuestas dicen que el 34% de las personas hablan con su pareja cuando algo de lo anterior sucede, pero el 22% trata de ignorar el asunto.
5)
¿Por qué reacciono como lo hago?
Lo ocurrido ¿qué sentimientos provoca en mi mente? ¿Dolor?, ¿Pena?, ¿Humillación?, ¿Amenaza?, ¿Miedo?, ¿Pérdida? Podríamos continuar pero con esto es suficiente. Es importante darle a la situación su justo valor. A veces respondemos a un incidente que podríamos solucionar con una simple pregunta con una reacción airada, gritos e insultos. Es lo mismo que cuando necesitamos una cerilla para encender un fuego utilizamos una bomba para hacerlo, los resultados son catastróficos.
6)
¿Soy realmente una persona celosa?
Ya hablamos antes de este tema, pero es importante ya que muchas personas
se juzgan a sí mismas como celosas cuando la realidad es que son sólo
propensas a los celos. En estos casos deberíamos investigar si nuestro entorno
cultural, nuestra historia familiar, o como dije hace poco a una de nuestras
consultas por celos, si una mala experiencia anterior dio como resultado que
ahora nos enfrentemos al problema.
Para
aquellas personas que desean realmente modificar su conducta y están dispuestas
a llevar a cabo la experiencia, existen algunos ejercicios que les podrían
ayudar.
El
presente artículo no necesariamente pretende ser un estudio sobre los celos en
el amor humano, sólo es una pequeña introducción al asunto. Hay libros
especializados sobre el tema mucho mejor expuesto y de venta libre en las librerías
de la ciudad.
Mientras
tanto adelante y que Dios les acompañe en la experiencia de renovación.
Rubén
y Marta Flores.