La antesala del matrimonio
(Una reflexión para novios y novias)

            Los jóvenes desean casarse, pero no por eso van a unir impulsivamente sus destinos a otra persona, sin haberse tratado antes y sin saber si podrán convivir con la otra persona en forma feliz y armoniosa. El casamiento es un paso suficientemente serio, como para justificar los mejores preparativos en la combinación de dos corazones que se entiendan para vivir juntos por el resto de la vida. Nadie puede entrar bruscamente en el matrimonio y pretender ser feliz, sin ese previo conocimiento mutuo que sólo el buen noviazgo es capaz de ofrecer.

             Después de iniciada la vida conyugal es casi seguro que vendrán los hijos. Y si los progenitores, aun antes de ser esposos, no se conocieron y no lograron armonizar con amor sus personalidades, ¿qué clase de ambiente podrían ofrecerles a sus hijos?
¿Podrían ponerse de acuerdo para educarlos sabiamente?
"¿Por qué quiero casarme ?"
 Esta es una pregunta que parece estar de más. Sin embargo, conviene que se la haga quien planea casarse. Según sea la respuesta, así será el noviazgo y el matrimonio.

            Si quien busca esposo (o esposa) sólo piensa en el amor que pueda recibir, o sólo aspira a una condición económica, social y emocional más favorable, está incapacitándose para formar un buen hogar. Porque está pensando más en lo que podrá recibir que en lo que deberá dar. Está interesándose más en su felicidad que en la del ser amado, y tal actitud mental no encierra amor sino egoísmo.

Para reflexionar

              Supongamos que Ud. ya ha encontrado a la persona con quien desea unir su vida. Ya son novios. Pero Ud. debe tener la seguridad de que ha elegido bien, y que el objeto de su elección será el verdadero amor de su vida.Para ello sería útil que considere la siguiente lista de preguntas quepresenta el Dr. Haroldo Shryock en su obra “El Secreto de la Dicha Conyugal”.
     

1. ¿Es mi novio (o mi novia) generalmente alegre, feliz y optimista?
Es muy raro que el matrimonio cambie los rasgos fundamentales de la personalidad.
            2. ¿Puede considerar las cuestiones capaces de provocar una
controversia, sin entrar en una disputa acalorada?
            3. ¿Tiene emociones estables?
            4. ¿Son moderadas sus opiniones en asuntos de política, moralidad y
finanzas?
            5. ¿Coopera con facilidad con los demás y trabaja sin roces con sus
superiores?
            6. ¿Manifiesta benevolencia para con sus inferiores y se complace en
ayudar a los que son menos privilegiados?
            7. ¿Puede recibir consejos con buena voluntad?
            8. ¿Presta cuidadosa atención a los detalles de su trabajo diario?
            9. ¿Está dispuesto a asumir responsabilidades, y ha tenido éxito
hasta aquí en sus empresas?
            10. ¿Manifiesta cariño hacia los niños?
            11. ¿Tiene sentimientos religiosos y practica la misma religión que yo?
            12. ¿Lo amo a pesar de sus defectos? No es prudente suponer que sus defectos desaparecerán después del casamiento.
            13. ¿Puedo enorgullecerme de mi novio (o de mi novia)? Si me siento avergonzado o incómodo en su compañía esto demuestra que no somos el uno para el otro.

     Y el Dr. H. Shryock termina diciendo:

 "Si se puede responder afirmativamente a las preguntas que anteceden, resulta clara la conclusión de que el novio (o novia) posee cualidades favorables para alcanzar la adaptación conyugal satisfactoria".


 Tomado de La voz de la Esperanza