Pronto seremos padres y decidimos con Alberto realizar un casamiento privado
Hogares malformados


Caso No. 1. 
¿De veras te casas ?--le preguntó su amigo a Ricardo.--Así es --afirmó éste--, pero no vayas a creer que estoy enamorado. Lo decidí al hacer mis cálculos y comprobar que me saldrá mas barato que vivir en el hotel.

Caso No. 2. 
El padre trataba, sin éxito, de razonar con Rosa y Alfredo, dos adolescentes de 16 y 17 años que deseaban casarse. Trataba de demostrarles que física y emocionalmente no estaban todavía maduros para afrontar las responsabilidades que envuelve el matrimonio. Finalmente le hizo a Alfredo una pregunta que había estado tratando de evitar:
--¿Cómo sostendrás tu hogar? Rosa terció diciéndole a su progenitor:
--¡Papá, nos casaremos aunque tengamos que vivir a pan y agua! Alfredo quedó pensativo y dijo:--Ahora comprendo, Sr. Fernández. Honestamente reconozco que lo único que podríamos costear es el agua.

Caso No. 3. 
¡Cómo! ¿Te casaste? No supimos nada de tu boda-- le decían dos compañeras a Gloria. Esta bajó el rostro y con lágrimas repuso: -Pronto seremos padres y decidimos con Alberto realizar un casamiento privado, en medio de una tempestad familiar.


El egoísmo interesado de Ricardo, la inmadurez y precipitación irresponsables de Rosa y Alfredo, y la relación premarital de Gloria que abatió de vergüenza su frente, ilustran sólo tres de los tantos casos de hogares mal formados en nuestros días.
"Antes de asumir las responsabilidades del matrimonio, los jóvenes y las jóvenes deben tener experiencia en la vida práctica, que los haga aptos para cumplir con sus deberes y llevar las cargas de la vida. No hay que favorecer los matrimonios prematuros. Un compromiso tan importante como el matrimonio y de resultados tan trascendentes no debe contraerse con precipitación, sin la preparación suficiente, y antes que las facultades intelectuales y físicas estén bien desarrolladas" (El Hogar y la Salud)

Si Ud. ya formó su hogar no habiendo tenido en cuenta estos principios de la felicidad conyugal, siempre está a tiempo para cultivarlos, no importa los años transcurridos desde la boda. 

La influencia de hogares bien formados

El "dulce hogar" con que legítimamente sueñan los seres humanos es una delicada empresa cargada de tremenda responsabilidad por las consecuencias que implica para los contrayentes como también para la sociedad. Se ha dicho que la "restauración y elevación de la humanidad empiezan en el hogar". La sociedad se compone de familias, y es lo que la hagan las cabezas de las familias. El corazón de la comunidad es el hogar. El bienestar de la sociedad y la prosperidad de la nación dependen de las influencias del hogar.

Un hogar bien formado (teniendo en cuenta algunos principios como los expuestos en la lección anterior), se transforma en una potencia para el bien en el ámbito social, y en felicidad plena para los cónyuges y los hijos. ¿Ha pensado Ud. en las cualidades espirituales y morales que pondrá en marcha hacia el futuro mediante la formación de su hogar y su descendencia?