La obediencia y el respeto como modelo
La busqueda de la intimidad
Por Josh Mc Dowell
Un adulto soltero escribió: "La razón más común que yo veo para que existan las relaciones sexuales antes del matrimonio, es la inmensa necesidad de sentirse cerca de otro ser humano, de tener un contacto emocional, sentirse acompañado, y sentirse querido".
La relación que tenemos con nuestros hijos es la primera línea de defensa al tratar de ayudarlos a decir no a las presiones de tener relaciones sexuales prematrimoniales, y a ese mismo nivel de importancia está la relación que como padre y madre tengamos el uno con el otro. Requiere de mucha seguridad por parte de un joven para que él diga que no a esas presiones y una gran parte de esa seguridad viene del saber que la relación entre su padre y su madre es estable y segura.
Debido a que esto es verdad, una de las mejores cosas que puedo hacer por mis hijos, es amar a su madre. Si ellos no tienen esa confianza de que los padres se aman y siempre estarán juntos, tienen entonces que preocuparse por la permanencia y duración de cualquier tipo de relación, incluyendo sus propios matrimonios futuros. Y si uno no puede contar con que el matrimonio satisfaga la necesidad humana de amor e intimidad para siempre, entonces, ¿por qué esperar al matrimonio para disfrutar del sexo?
Un hogar con seguridad que proviene de un esposo y una esposa que se aman mutuamente y presentan el amor, la obediencia y el respeto como modelo, es una de las bases para que exista obediencia en sus hijos.
La mayoría de los jóvenes que se involucran en relaciones sexuales prematrimoniales, no están realmente buscando el sexo en sí, ellos quieren intimidad, comunicación, diálogo, el conocer y ser conocido, el amar y ser amado, el entender y ser entendido.
La intimidad solía ser encontrada en la familia. Los muchachos recibían el amor y la seguridad que necesitaban de su papá, su mamá, sus hermanos y sus hermanas. Sin embargo, hoy en día, con una familia que se deteriora, esa intimidad no puede ser encontrada en muchos hogares.
¿Qué tenemos como resultado? Que los jóvenes crecen con dos grandes temores: que ellos nunca serán amados y que nunca serán capaces de amar verdaderamente a alguien. Todos nosotros nacemos con la necesidad y capacidad de amar, pero esto no significa que sucede automáticamente. Necesitamos aprender a hacerlo. Nosotros aprendemos a amar al ver cómo se aman nuestros padres el uno al otro, aprendemos viendo el modelo, aprendemos viendo el modelo de ese dar y recibir entre ellos.
Hoy en día tantos niños están viendo el ejemplo totalmente opuesto a esto, tanto en sus familias como en las familias de sus amigos. Muy frecuentemente sucede que el hogar no es ya un lugar de cálida intimidad y expresión de amor entre el esposo y la esposa.
Un adolescente escribió que puede ser que un joven se precipita a tener relaciones sexuales simplemente porque está "ansioso de forzar la madurez de su relación en su búsqueda de intimidad. Cuando él está teniendo una relación sexual, tiene un sentimiento tal de seguridad, que entonces siente que realmente se está acercando el uno al otro".
¿Ven ustedes lo que ha ocurrido? Los muchachos necesitan intimidad y amor. Ellos deberían estar aprendiendo y recibiendo esto de su hogar, comenzando con una relación segura entre sus padres. Pero cuando no la consiguen allí, la buscan en otras partes, a menudo en relaciones sexuales.
Tomado de "Cómo preparar a sus hijos para que digan no a las presiones sexuales" Editorial Unilitit.