Cuando el cónyuge aún no conoce a Cristo
Adaptado del libro "Reconstruyendo la autoestima de tu pareja"
de Dennis y Bárbara Rainey por Rubén O. Flores
"La oración eficaz del justo tiene mucha fuerza". Santiago 5:16
Hace algunos años mi madre concurría a una secta seudo-cristiana, en aquel entonces mi padre era ateo y yo católico apostólico romano. Mi padre permitía que mi madre concurriera a esa secta ya que, según parecía, no provocaba problemas en el hogar. En el año 1979 mi esposa y yo conocimos a Cristo, nos convertimos y nos bautizamos en Marzo de 1980. Ambos comenzamos a tener problemas con mi madre ya que, según ella, --"¡cómo yo, siendo un hombre grande e inteligente, podía leer un libro tal viejo escrito por hombres!". -- Por supuesto que se estaba refiriendo a la Biblia.
Fueron varios años tratando de que mi madre dejara esa secta y creyera en Cristo. Creo que la mayoría de nosotros cometemos el mismo error, colocar folletos por doquiera, abrir la Biblia en lugares justos, hablar de la salvación y vida eterna en Cristo, etc, etc, etc.
La noche en que recibimos nuestros diplomas al terminar con mi esposa los estudios en el Seminario internacional Teológico Bautista no concurrieron ni mis padres ni los de ella. Fueron años muy duros en los que no comprendían nuestro servicio en la iglesia. Mi padre decía: --¡Qué! ¿Te vas a hacer pastor para no trabajar y vivir a costa de tus feligreses? - O en otra oportunidad: --¿Por qué estás todo el día en la iglesia en lugar de atender tu trabajo? Por supuesto que mi trabajo estaba bien atendido pero a sus ojos yo lo estaba "descuidando". Mientras tanto y a pesar de las burlas y reproches nosotros seguíamos orando.
Finalmente, y gracias a nuestro testimonio, mi madre se convirtió y tuve el privilegio de bautizarla. En aquel tiempo mi padre permitía que ella asistiera a la iglesia de la cual Marta y yo éramos sus pastores. Por supuesto, él seguía sin querer saber nada de Dios. Optamos entonces por tomar una estrategia.
Cada vez que preguntaba algo de la iglesia o de Dios tratábamos de obviar la pregunta y hablar de otra cosa. Como resultado mi padre se enojaba porque decía que no le queríamos decir de qué se trataba. Un día, en lugar de dejarla en la puerta y volverse al hogar, él también entró al templo -- "para saber <en qué estaba mi madre>" -- A partir de allí todos los domingos y los días de oración concurrían juntos a los servicios y sus preguntas cada vez eran más insistentes.
Recuerdo aquella noche en que después de terminar la reunión una hermana de la congregación se acercó y le dijo: --¡Don Flores, usted tiene que aceptar al Señor! Él dijo que sí y allí mismo, sentados en el banco de aquella pequeña congregación mi padre recibió a Cristo. Yo pensé entonces. --¿Qué ocurrió con todos los mensajes y los llamados que escuchó? Pero su explicación fue: --"Mirá, yo te escuché y tus sermones fueron muy buenos pero lo que me hizo ir a Dios fue el testimonio de ustedes". Luego tuve también el gozo de hacerlo pasar por las aguas del bautismo y finalmente terminó sus días entre nosotros siendo el jardinero de la iglesia, ¡Y por supuesto!, ¡cuidadito con tocar las plantas del Señor! ¡Ese fue su ministerio! ¡Ah! Y también me exhortaba a que no trabajara tanto.
¿Qué conclusión extraemos de esta historia?
Los autores del libro "Reconstruyendo la autoestima de tu pareja" comparten lo siguiente:
"¿Crees que Dios es mayor que tu cónyuge? ¿Crees que Dios es totalmente capaz de atraer su atención? ¿Acaso tiene El que usarte a ti para conseguir que el corazón de tu pareja se vuelva a Él? A veces olvidamos que Dios ama a nuestros cónyuges más que nosotros y que desea que ellos se entreguen a El.
Como cristianos apreciamos poco el poder de Dios. ¡Vivimos como si El fuese un pobre anciano que necesita de nuestra ayuda para llevar a cabo su obra! Pensamos que sólo nosotros podemos llegar a conducir a nuestros cónyuges al buen camino.
Estamos ocupando el lugar de Dios. Pero es únicamente Dios, el Buen Pastor, el que sabe y puede emplear los métodos más eficaces para atraer la atención de una oveja descarriada. Sólo pídele que lo haga y El lo hará a Su tiempo. Colabora con Dios de la manera justa, siendo ejemplo y orando".
Rubén O. Flores