Parte segunda
Paulina, una mujer celosa
Por Rubén O. Flores


"¡Oh, cuídese, mi señor, de los celos! Son el monstruo de ojos verdes, que se burla de la carne que los alimenta."
Schakespeare en Otelo
En la primera parte de este artículo hemos presentado algunas situaciones que consideramos como un problema perturbador en la felicidad y bienestar de un matrimonio. Paulina no termina de permitir a Dios una solución para su problema de celos y Juan no ayuda como cabeza de su hogar en dirigir a su esposa y su familia por el camino correcto.
En esta segunda parte estaremos tratando someramente lo que se anunció, los cinco enfoques de los celos sentimentales que la Psicóloga Pines pone de relieve como aspectos diferentes de la predisposición a los celos. 
Consideramos una aclaración pertinente el hecho de considerar que esta autora no es la única que ha escrito sobre la materia, En realidad hay bastante bibliografía aun en forma digital en Internet como para que un matrimonio con problemas de esta índole pueda asesorarse debidamente. 
También aclaramos que estos enfoques están debidamente extendidos a lo largo de todo el libro de Pines, de manera que sólo daremos aquí una síntesis de los mismos. 

El enfoque psicodinámico se centra en una pregunta:
¿Por qué algunas personas tienen una predisposición inusualmente alta, o baja, a los celos? Su hipótesis es que la respuesta se encuentra en las experiencias infantiles de esas personas.
En el enfoque sistémico la pregunta es: 
¿Qué sucede en ciertas relaciones que hace aumentar o disminuir la predisposición a los celos en la pareja? Su hipótesis es que la respuesta se encuentra en los patrones recurrentes en las interacciones de esas parejas.
En el enfoque conductista la pregunta es: 
¿Qué es lo que hace aumentar la predisposición individual a comportarse celosamente? Su hipótesis es que la respuesta está en las conductas aprendidas. 
En el enfoque psicosocial la pregunta que se plantea es: 
¿Qué efectos tiene la cultura sobre la disposición de las personas a los celos?. La hipótesis es que la respuesta está en las normas culturales, que son las que definen qué perciben las personas como amenazante y cuales son las respuestas que consideran apropiadas.
En el enfoque sociobiológico la pregunta que se plantea es: 
¿Cómo han moldeado las fuerzas evolutivas de la selección natural la predisposición innata a los celos de los hombres y las mujeres? Y supone que la respuesta está en las diferencias universales entre los sexos que existen en la mayoría de las sociedades humanas y en el mundo animal. 

Según Freud es "fácil ver" que los celos están compuestos por: 
· Tristeza, el dolor causado por el pensamiento de que se está perdiendo a alguien a quien uno ama.
· La comprensión dolorosa de que no podemos tener todo lo que queremos, aun cuando lo queramos con la mayor intensidad y merezcamos tenerlo.
· Sentimientos de enemistad contra el rival exitoso.
· Una mayor o menos dosis de autocrítica que nos hace sentir responsable de nuestra pérdida.

Ahora volvamos a Paulina, ¿Qué sentimientos provocan los celos en ella? Dado el conocimiento que hemos obtenido a través de sus sucesivas consultas creemos que los puntos 1; 3 y 4 están presentes en su vida. Casi todos hemos experimentado celos en algún momento de nuestra vida, el caso es si estos celos pueden, como en el caso de Paulina, llegar a provocar problemas en nuestra relación de pareja. Si es así entonces es necesario tratar con ellos y para eso hay excelentes profesionales en la materia para solicitar ayuda. ¿Tiene Paulina celos delirantes?

¿Son las experiencias infantiles de Paulina las que proyectan en el presente su problema de celos?. 
Dos cuestiones concordantes hemos notado:

Ella ha experimentado en carne propia desde niña la infidelidad de su padre y cuenta el sentimiento de abandono que sintió cuando su él adulteró y cómo eso quedó grabado en su mente. No queremos definir totalmente esto como la única posible causa de sus celos. Podríamos preguntarnos también si sus celos se mantienen vigentes por el recuerdo del adulterio de Juan que no puede quitar de su mente asociándolo con el de su padre y los problemas que aquello causó en la familia. Cada vez que conversamos con ella se siente "victima" y acusa a Juan de haber cometido aquella falta. Demás está decir que esto profundiza la incomunicación entre ella y Juan pero continúa en su papel de hacer a Juan el "victimario".

Indudablemente los celos provocan crisis familiares que no sólo afectan a la pareja sino a su descendencia. Tomamos sólo un ejemplo de esto. En el Antiguo Testamento encontramos cómo las personas reaccionan muy diferentemente ante situaciones similares. Por ejemplo, los tres grandes patriarcas (Abraham, Isaac y Jacob) tuvieron esposas con dificultades para concebir hijos. Es interesante observar cómo cada uno de ellos reaccionó ante la situación difícil de su esposa de diferente manera. Abraham tuvo relaciones con la sierva de Sara para poder tener un hijo, lo que llevó la amargura y los celos a su familia. Isaac, al contrario, oró a Dios por su esposa estéril. Dios contestó sus oraciones y Rebeca tuvo mellizos. Pero Jacob siguió el ejemplo de su abuelo. También tuvo relaciones con las siervas de sus esposas, lo que provocó consecuencias en su descendencia. Las muchas esposas de Jacob (dos esposas y dos concubinas) dejaron en los hijos consecuencias tristes y amargas. La ira, el resentimiento y los celos fueron comunes entre los hijos de Jacob. Es interesante apuntar que la peor rivalidad fue la que existió entre los hijos de Lea y los hijos de Raquel, y entre las tribus que descendieron de estos. 

Sea de una u otra manera no es el tema de este artículo el "hacer de psicólogos" y definir las causas de los celos de Paulina. Lo importante, creemos, es que ninguno de los dos intenta al menos ponerse en las manos de Dios. No discutimos que ambos puedan necesitar ayuda profesional, lo que sí deberían hacer es poner más voluntad en permitir que Dios rehaga sus vidas así como rehizo nuestro matrimonio hace ya más de veinte años y nos llamó al ministerio de la Palabra. Así, igualmente, puede hacerlo con toda pareja que permita que El sea quien obre en medio de ellos. 

Tal vez hoy es el día para comenzar un tratamiento y aceptar que muchas veces no podemos por nosotros mismos dar solución a un problema que escapa a nuestras posibilidades. 
Recuerda que Dios tiene esas posibilidades porque El es un Dios de imposibles.
Él bendiga tu vida y la de tu familia.
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