Parte primera
Paulina, una mujer celosa
Por Rubén O. Flores
Ante todo agradecemos y damos crédito al trabajo de la psicóloga Ayala Malach Pines y a otros profesionales, quienes han estudiado por largos años este tema tan apasionante e importante del que muchos de nosotros no tenemos mayor conocimiento. Algunas partes estarán transcriptas literalmente y otras han servido para apoyar el trabajo que mi esposa Marta y yo venimos desempeñando como pastores y consejeros familiares en el ámbito cristiano en el que Dios nos ha enviado. A Él sea la gloria por siempre.
Introducción:
"¡Oh, cuídese, mi señor, de los celos! Son el monstruo de ojos verdes, que se burla de la carne que los alimenta."
Schakespeare en Otelo
Paulina hace ya más de 20 años que está casada con Juan. Tienen cuatro hijos hermosos y un matrimonio que sería maravilloso si no existiera entre ambos el fantasma de los celos. Con mi esposa hemos tratado de contener y aconsejar a ambos durante varios años, sin embargo Paulina no ha ayudado como debiera a la sanidad de su matrimonio. Ella es una mujer que vive en el pasado, la aterra y descoloca el amorío que Juan tuvo con otra mujer hace bastante tiempo atrás. Aquella aventura ya terminó para Juan, olvidada y enterrada como un mal recuerdo de épocas pasadas, pero reaparece casi semana por medio cuando las preguntas frecuentes que Paulina tiene a flor de labios provocan discusiones en la familia, y digo en la familia porque esta preciosa mujer de unos cuarenta años no repara si los hijos están o no presentes cuando interroga a Juan respecto a esporádicas llegadas tarde causadas por horas extras en su trabajo.
Juan es un hombre que ha demostrado arrepentimiento por aquella aventura y reconocido, además, que no volvería a hacerlo por amor a sus hijos. ¿Sólo por ellos? Así me lo ha manifestado en forma privada en alguna de nuestras últimas consultas. ¿Por qué no por Paulina? Él considera que ella ha sido celosa desde el mismo momento de comenzar su noviazgo hasta el presente, por lo tanto expresa que no cree que cambie pues así lo ha demostrado en todo este tiempo.
¿Qué es lo que pasa por la mente de Paulina? ¿Cuesta tanto creerle a su esposo que aquello terminó definitivamente? ¿No sería mejor para ella tratar de olvidar el pasado y concentrarse en el presente, en el que hay cosas más importantes, por ejemplo, sus hijos? ¿Es posible que las palabras del apóstol Pablo en Primera Corintios trece: "El amor. . .todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta"sean una quimera inalcanzable para ella?.
Como ya sabemos Paulina no es la única persona a quien los celos no le permiten vivir una vida de paz y tranquilidad junto a los suyos. Los celos están arraigados en ella de tal manera que son como una infección que va poco a poco corroyendo cada partícula amorosa de su ser. No siempre esto debe ser así, los celos son normales en todo aquel que ama siempre que sean en pequeñas dosis pero cuando éstos se transforman en una enfermedad llegan a ser causa de tremendo dolor.
Una de las últimas veces que hemos conversado con ella nos confesaba su tristeza por permitir que los celos invadan su matrimonio constantemente. -Pastor, sé que estoy haciendo mal pero no me puedo contener.-Ciertamente, Paulina pierde el control de sí misma, tiene la sensación desagradable de estar volviéndose loca y eso causa en ella aún más desazón por no saber cómo dar una solución definitiva a su problema. ¿Los celos sentimentales son los que aparecen en el contexto de una relación sentimental?
La psicóloga Pines ha preguntado a casi mil personas qué creen que son los celos sentimentales y ha recibido alguna de estas respuestas:
¿Qué son los celos sentimentales?
"son una emoción difícil de controlar que es producto del temor a perder una persona importante a manos de alguna otra persona".
"Es lo que se siente cuando uno teme estar perdiendo una relación importante".
"Es el sentimiento de estar siendo traicionado por alguien en quien uno confía".
"Es cuando algún otro mira a una persona que yo amo de la manera que yo la miro".
"Es cuando uno está inseguro de su relación o de sí mismo y siente que no es lo bastante hombre".
"Es cuando amas a alguien pero el amor que sentían por ti ha desaparecido".
Ayala Pines aporta la siguiente definición: "Los celos son una respuesta a lo que se percibe como una amenaza que se cierne sobre una relación considerada valiosa sobre su calidad."
También después de haber estudiado concienzudamente el asunto considera que . . ."los celos son una respuesta compleja que tiene componentes internos y externos."
Para ayudarnos en el desarrollo del tema transcribimos a continuación conceptos extraídos del libro: "Los celos: ¿Dónde está el límite? Editado por Javier Vergara, 1998, Argentina.
El componente interno de los celos incluye ciertas emociones, pensamientos y síntomas físicos que a menudo no son visibles para el mundo externo.
Las emociones asociadas con los celos pueden incluir: dolor, ira, rabia, envidia, tristeza, miedo, pena, humillación.
Los pensamientos asociados con los celos pueden incluir resentimiento (como pudiste mentirme así), autoincriminación (como pude haber sido tan ciego, tan confiado), comparación con el rival (no soy tan atractiva, inteligente, exitosa), preocupación por la propia imagen ante los demás (todo el mundo sabe y se ríe de mí), autoconmiseración (estoy solo en el mundo, nadie me ama).
Los síntomas físicos asociados con los celos pueden mencionar la afluencia de sangre a la cabeza, manos que tiemblan y transpiran, dificultades para respirar, retorcijones de estómago, sensación de desvanecimiento, taquicardia y problemas para conciliar el sueño o dormir.
El componente externo de los celos es más visible para el mundo externo y se expresa en distintos tipos de comportamientos, por ejemplo: hablar abiertamente del problema, llorar, esforzarse por ignorar el tema, usar el humor, tomar represalias, dejar a la otra persona o recurrir a la violencia.
El hecho de que en los celos se pueda distinguir tanto un componente interno como uno externo, tiene mucha importancia para el modo de hacerles frente. Aún cuando podamos modificar en cierta medida el componente interno, tenemos un control bastante pobre sobre él, especialmente en nuestras respuestas emocionales y físicas, por ej.: "Me gustaría mostrarme sereno o racional pero el dolor es muy grande. Estaba parado como un tonto, ruborizado y no podía hacer nada para evitarlo."
Atención: La premisa de la teoría cognitiva es que podemos cambiar nuestros sentimientos cambiando nuestros pensamientos.
Tenemos más control sobre el componente externo de los celos que sobre el interno. A veces no nos damos cuenta y otras no queremos admitirlo pero podemos decidir hablar sobre nuestros sentimientos, reírnos de todo el asunto, abrir nuestros corazones, sufrir en silencio o en voz alta, dejarnos arrebatar por la ira, salirnos de la relación, inspirarle celos a mi cónyuge o romper platos.
Si alguno de ustedes se está sintiendo bastante celoso, conviene que recuerde que si bien no estamos en condiciones de controlar completamente lo que sentimos cuando estamos celosos, al cambiar nuestros pensamientos podemos evitar que ese complejo de sentimientos nos controle a nosotros. Más aún, tenemos control sobre lo que decidimos hacer con respecto a nuestros celos.
¿Tiene Paulina envidia de la mujer con la que Juan tuvo aquella aventura? Al conversar con ella nos hemos dado cuenta que, en parte, considera que "la otra", siendo más joven, linda y sin tantos compromisos ha ganado a Juan fácilmente. Ella mientras tanto debe luchar con sus años, sus hijos y sus responsabilidades hogareñas. ¿Puede que haya en Paulina un problema de baja autoestima? Más adelante compartiremos algo sobre el tema ya que es importante entender que como ella hay muchas mujeres que piensan que sus esposos buscan afuera belleza, juventud o sexo ilícito cuando la realidad causante de esa búsqueda puede ser otra mucho más profunda. Los especialistas consideran que los celos surgen cuando las personas no están seguras de sí mismas de manera que no creen que su pareja pueda amarlas por lo que son. Estas personas, como Paulina, pueden tener una baja autoestima y entonces les resulta difícil pensar que puedan amarlas y serles fiel. El caso del hombre mayor casado con una mujer muy hermosa y mucho más joven, que plantea la psicóloga Pines más adelante nos muestra hasta dónde pueden los celos infundados arruinar un matrimonio. ¿Los celos y la envidia tienen componentes similares? En realidad son psicológicamente diferentes pero en lo cotidiano pueden confundirse.
El Dr. Ignacio Antépara dice que "la persona celosa no acepta la posición de elección libre que es necesaria para construir una relación romántica fuerte, saludable y permanente. El compañero o compañera con celos se encierra en la idea falsa de que cualquier relación o aventura externa representa una amenaza o privación. Además, la persona con celos erróneamente juzga a su compañero o compañera en términos de experiencias y relaciones externas no relacionadas con la relación presente, en vez de juzgar en términos de su relación actual."
Lo importante por ahora, como manifiesta la psicóloga Pines, "es que si usted se está sintiendo abrumado por los celos conviene que recuerde que si bien no estamos en condiciones de controlar completamente lo que sentimos cuando estamos celosos, al cambiar nuestros pensamientos podemos evitar que ese complejo de sentimientos nos controle a nosotros. Es más, tenemos un control significativo sobre los que decidimos hacer con respecto a nuestros celos."
La respuesta celosa se desencadena cuando se percibe una amenaza a una relación. La amenaza percibida puede ser real o imaginada. Si un hombre, o una mujer como el caso de Paulina, piensa que su pareja está interesada en otra persona, aún en el caso de que la amenaza sea producto de su propia imaginación desatada, va a responder poniéndose intensamente celosa.
Ayala Pines cuenta el caso de un hombre casado con una hermosa mujer bastante menor que él a la que después de algunos años comenzó a celar de tal manera que ella finalmente pidió una consulta con la terapeuta para tratar de buscar una solución al tema. La esposa era fiel a su marido pero él no se sentía seguro de sí mismo por lo que imaginaba que todos los hombres que miraban a su esposa la deseaban. Cuando la pareja acudió a la terapeuta esta esposa planteó que necesitaba alejarse de él, no porque careciera de atractivos, ni tampoco porque hubiera conocido a otro hombre más atractivo, sino porque la forma en que él la celaba le resultaba sofocante. (Acerca de cómo hay personas que sofocan con su extrema dependencia de la otra lea el Editorial sobre la Simbiosis en este mismo mes).
El siguiente caso pone en evidencia que el potencial para los celos puede existir en una relación que sólo tiene un valor superfluo, incluso después de que la relación ha terminado.
Una mujer rica que estaba desesperada por liberarse de su matrimonio logró por fin su propósito, con un gran coste financiero. Pero aunque tuvo que dejarle la casa a su esposo, estaba contenta de haberse librado de él. Tiempo después, una noche en que pasaba en su auto por delante de la casa, vio la sombra de una mujer proyectada en una cortina y se sintió atravesada por unos celos tremendos.
¿Percibía acaso una amenaza a su matrimonio? Obviamente no, porque el matrimonio se había disuelto. ¿Su matrimonio era afectivamente valioso para ella como relación amorosa? Obviamente no, ya que era ella la que más se había empeñado y sacrificado para librarse de él. Sin embargo, cuando vio la sombra de la mujer sintió celos. Los celos, como sabemos, son una reacción a lo que se percibe como una amenaza que se cierne sobre una relación valorada o sobre su calidad. La mujer estaba respondiendo a la amenaza que se cernía sobre la percepción que ella tenía de su relación con su esposo.
En su mente ella se veía como superior a su esposo y consideraba que tenía más poder en la relación que los unía. Después de todo, ¿no fue ella la que lo echó a él de su matrimonio y de su vida? "Y ahora aquel despreciable vago ya había encontrado otra mujer con la que vivir mientras ella todavía estaba sola." Lo que la enfurecía todavía más era que ellos dos estaban "dentro" y ella "fuera" de la casa "de ella". La otra mujer aparecía como una amenaza, pero no para su matrimonio tal cual había sido sino más bien para su percepción de su matrimonio.
Este último ejemplo nos permite apreciar la complejidad de la respuesta que representan los celos. Como mujer rica que era, experimentaba posesividad (se trataba de "su" marido y "su" casa), exclusión (ellos estaban "adentro" y ella estaba "afuera"), competitividad (su esposo tenía a alguien y ella no), y envidia (quería tener una relación como la que él tenía).
Para algunas personas, el componente más fuerte de los celos es el temor a ser abandonado. "Se va a enamorar de ella, me va a dejar, y yo me voy a quedar sola". Para otras el componente primario es el desprestigio: "¿Cómo pudiste humillarme delante de todo el mundo flirteando abiertamente con esa?. Algunos sienten que el aspecto más doloroso es la traición: "¿Cómo pudo alguien en quien yo confiaba mentirme y traicionarme así?". Para otros, el componente primario es la competitividad: "Si se enamoró de é1 es porque debe ser mejor amante que yo", o bien "¿Cómo pudo enamorarse de esta porquería?'. Y están también aquellos para quienes el componente primario es la envidia: "Ojalá yo fuera tan esbelta y guapa como ella", o "tuviera tanto éxito profesional como él".
Cuando uno describe una situación de intensos celos suele confundir su respuesta con la magnitud de la amenaza que la situación realmente presenta. Es posible, por ejemplo, que uno reaccione como si el flirteo "escandaloso" de su compañero en la fiesta implicase que éste lo va a abandonar por aquella otra persona cuando en realidad lo que el flirteo provoca es cierta molestia. Cuando uno analiza la amenaza con realismo ("¿Qué probabilidad existe de que su marido vaya a abandonarla por esta otra mujer?"), la intensidad de los celos que se experimentan invariablemente disminuye.
La predisposición a los celos
Aunque se presentan de maneras diferentes y se experimentan con diversos grados de intensidad, los celos siempre son el resultado de una interacción entre una cierta predisposición y un acontecimiento preciso que actúa como desencadenante. La predisposición a los celos depende de la cultura en la que vivimos: así como algunas culturas alientan los celos, otras los desalientan. Depende de nuestro contexto familiar: es probable que un hombre cuya madre le fue infiel a su padre o cuyos padres tenían violentas explosiones de celos tenga una predisposición mucho mayor a los celos que un hombre cuyos padres se sentían seguros de su mutuo amor. Depende de nuestra constelación familiar: es probable que una mujer que creció a la sombra de una hermana más bonita o más brillante tenga una mayor predisposición a los celos que una mujer que fue la niña favorita de la familia. También depende de nuestras experiencias en las relaciones íntimas: es probable que una persona que fue traicionada por un compañero en quien confiaba desarrolle después una mayor predisposición a los celos.
Cierta predisposición a los celos podría no expresarse nunca si no ocurre un acontecimiento que la desencadene. Para una persona con una predisposición inusualmente alta a los celos, ese acontecimiento puede ser tan nimio como la mirada que su compañero le dispensa a una persona desconocida y atractiva que se le cruza en el camino. Sin embargo, para la mayoría de la gente, lo que opera como desencadenante de los celos es algún acontecimiento mucho más serio, como el descubrimiento de que el compañero está involucrado en un amorío ilícito. Para una persona con una predisposición inusualmente baja a los celos casi ningún acontecimiento, salvo la ruptura de la relación, es capaz de activar la respuesta celosa.
Hasta aquí lo que consideramos en principio cómo los celos son un problema perturbador en la felicidad y bienestar de un matrimonio. El próximo mes trataremos cinco enfoques de los celos sentimentales que la Psicóloga Pines pone de relieve como aspectos diferentes de la predisposición a los celos.
Rubén O. Flores
rubenflores@encuentroconcristo.com.ar
Nota: Esta información no pretende ser un sustituto de la consulta con su médico u otros profesionales de la salud, psicólogos, psiquiatras o terapeutas. Ante cualquier duda con relación a diagnóstico o tratamiento de alguna enfermedad, consulte con ellos de manera oportuna.