¿El amor es ciego?
El ciego que comienza a ver con los años
Por Rubén O. Flores
Recuerdo que en alguna oportunidad escuché decir que el amor es ciego, ahora, la ciencia acaba de darles la razón. Un grupo de científicos ha tratado de demostrar que los sentimientos amorosos llevan a una supresión de la actividad en ciertas áreas del cerebro que controlan el pensamiento crítico y que, al acercarnos a quien amamos, reducen nuestra capacidad para evaluar el carácter y la personalidad de la persona amada.
Hace algún tiempo tuvimos la oportunidad de almorzar con una pareja a la que podríamos llamar "extraña", Cuando los vimos llegar nos pareció desde lejos y al primer golpe de vista que él traía una criatura de su mano, luego nos dimos cuenta con mi esposa que en realidad era su pareja y después nos enteramos que estaban casados desde hacía al menos unos veinte años, que él medía un metro setenta de altura y ella sólo un metro, que tenían varios hijos, algunos ya mayores y con alturas normales y que se amaban y aceptaban sus diferencias.
El estudio, realizado por la University College London (UCL), fue publicado en el último número de la revista científica NeuroImage. Pero la supresión de dicha actividad del cerebro no ocurre sólo en el amor romántico sino también en el amor de madre. ¿No has escuchado alguna vez?
¡No hay hijo más hermoso que el mío! Esto es cierto según lo evalúa el cerebro de esa madre.
Parte de lo escrito hasta aquí lleva los méritos de Gabriela Litre que hizo una investigación para el Diario LA NACIÓN de Argentina, y que más adelante agrega:
"Escanearon los cerebros de veinte mamás jóvenes mientras ellas observaban fotos de sus hijos, otros niños conocidos y amigos adultos. En todos los casos, el patrón de funcionamiento de la actividad cerebral fue similar al de las personas hechizadas por el enamoramiento: eliminación casi total de la apreciación crítica de nuestros seres más amados.
Los investigadores demostraron que tanto el amor que llaman "romántico" como el maternal produce los mismos efectos en el cerebro, suprimiendo la actividad neuronal asociada con la evaluación crítica del prójimo y las emociones negativas. Otro estudio de la misma universidad también demostró que el amor puede provocar reacciones químicas similares a las de la cocaína o la velocidad".
Esto puedo asegurarlo porque cuando nos pusimos de novios con Marta hace 44 años me parecía estar flotando en el aire. Gabriela continúa escribiendo lo siguiente:
"El mismo experimento, realizado con animales, llevó a resultados similares. El jefe del equipo de investigación, doctor Andreas Bartels, encontró una explicación sencilla para el fenómeno: es fundamental que tanto el amor romántico como el maternal sean vistos por el cerebro como algo extremadamente positivo. De otra manera, la especie dejaría de propagarse. "Nuestra investigación nos permite concluir que el relacionamiento humano utiliza un mecanismo para superar las distancias sociales que desactiva las redes de evaluación social crítica y emociones negativas, al tiempo que une a los individuos al involucrarlos en un circuito de recompensa que explica el poder del amor para motivarnos y gratificarnos", explicó el doctor Bartels.
Pero sí existe una diferencia entre el amor maternal y el romántico. Sólo este último eleva la actividad del hipotálamo, que controla las sensaciones de excitación sexual.
Los "extraños" efectos de los flechazos de Cupido no terminan ahí. Un grupo de investigadores italianos, que estudió a doce mujeres y doce varones que se enamoraron en los seis meses anteriores, comprobó que los hombres disminuían sus niveles normales de testosterona... mientras que el de las mujeres aumentaba.
"Los hombres, de alguna manera, se habían vuelto más parecidos a las mujeres, y las mujeres a los hombres", explicó la doctora Donatella Marazziti, investigadora de la Universidad de Pisa, a la revista de divulgación científica New Scientist.
Las conclusiones de Marazziti avalan las del equipo de UCL: "Es como si la naturaleza quisiera evitar lo que puede crear diferencias entre hombres y mujeres, ya que es tan importante que la relación sobreviva en esta etapa".
Otra investigación italiana, publicada en 1999, sugirió que el amor disminuía un neurotransmisor llamado serotonina en el cerebro, dejándola en los mismos niveles que los de las personas que sufren de un desorden obsesivo compulsivo. Este descubrimiento explicaría por qué algunos enamorados suelen obsesionarse con su pareja".
Una especie de adicción
"Y los efectos inesperados del amor no terminan ahí. El doctor John Marsden, director del Centro Nacional de Adicciones del Reino Unido, anticipó a la cadena de noticias BBC que la dopamina -la sustancia producida por el cerebro cuando está excitado- produce en el cuerpo los mismos efectos que la cocaína o las altas velocidades.
"La atracción es realmente como una droga. Te deja queriendo más", dijo el doctor Marsden. Básicamente, el cerebro "se incendia" cuando la persona empieza a hablar con alguien que encuentra atractivo. El corazón empieza a latir tres veces más rápido que lo normal y bombea más sangre a las mejillas y a los órganos sexuales, con los conocidos "hormigueos en el estómago" como resultado".
Quiero hacer énfasis en la última parte del artículo.
"Sin embargo, tal como sucede con la cocaína y la velocidad, "el efecto" es solamente temporario, o dura como máximo entre tres y siete años. El futuro de la relación, entonces, comienza a depender de factores mucho más profundos que un conjunto de hormonas y de caprichos cerebrales"
Ramuz escribió: "A menudo se dice que el silencio es más elocuente que la palabra; pero esto depende de lo que se haya dicho antes"
Marta y yo cumplimos el 20 de Diciembre de 2006 44 años de casados. La vida nos ha enseñado muchas cosas pero una de ellas, y creo que la principal, ha sido aprender a dialogar el uno con el otro. Como dije en un principio de este editorial las primeras veces que nos citábamos y la veía venir caminando hacia mí, casi no podía respirar, mi corazón latía tremendamente, mis mejillas se incendiaban y todo mi ser ansiaba el momento en que podría besar sus labios. Aún recuerdo una de las primeras noches que salimos, ella llevaba suelto su cabello largo y traía un sacón de piel que le había prestado una de sus tías, su figura espigada y hermosa y una sonrisa en su boca invitaban a beber el dulce néctar de sus labios.
El tiempo ha pasado, el efecto "velocidad" ya no lo es tanto, han llegado los tiempos de las miradas, el silencioso saber que ambos pensamos lo mismo, los momentos de calma, los hijos, los nietos, las preguntas de los que recién comienzan, pero todavía mi corazón late tan fuerte como antes y los viajes se hacen cada vez más costosos por la separación.
¿El amor es ciego?, Creo que esto puede suceder al principio tal como lo han descubierto los científicos de la University College London (UCL) pero todavía la amo y después de tantos años, aunque ya no tiene la figura espigada ni el cabello largo y lacio como a mí me gustaba, ni yo soy delgado y mi cabeza tiene tanto cabello como antes; sigo insistiendo que nos amamos aún más.
Además he descubierto algo interesante, mi amor "ya no es ciego", ahora ve. Afirmando lo evaluado por los científicos, mi cerebro ya no está "suprimiendo la actividad neuronal asociada con la evaluación crítica del prójimo y las emociones negativas". Ahora veo sus defectos pero los acepto, y sus emociones, que a veces son bastante negativas y que también acepto. Ya no es la jovencita activa y llena de empuje de los 17 años, ahora es abuela y se desvive por sus nietos y a pesar de que no tiene la vista de aquellos años, ni sus ojos brillan como el lucero, ni su figura es la de entonces, sigue amándome más que el primer día.
Sin embargo, hemos descubierto todavía algo más; ¡nuestro cerebro aún eleva la actividad del hipotálamo de manera que nuestras relaciones son más satisfactorias, gozamos más el uno del otro que en nuestros primeros años de casados porque además, no hay máscaras ni vergüenza que entorpezcan nuestro diálogo al respecto! Alentamos a las parejas, a las que ya "han pasado muchas aguas bajo su puente", que no desfallezcan por los años, que puede ser una realidad la Palabra de Dios cuando dice:
6 Ponme como un sello sobre tu corazón,
como una marca sobre tu brazo;
Porque fuerte es como la muerte el amor;
Duros como el Seol los celos;
Sus brasas, brasas de fuego, fuerte llama.
7 Las muchas aguas no podrán apagar el amor,
Ni lo ahogarán los ríos.
(Cantares 8:6-7)
Verdaderamente, cuando los años han pasado y el fuego de la juventud va decreciendo, vienen los tiempos en que las miradas ya lo dicen todo y aún hasta las palabras son anticipadas por el conocimiento mutuo.
Sí, el amor puede ser ciego al comienzo pero después, si Dios obra en medio de la pareja, llega a ser tan fuerte como la muerte.
Dios te bendiga.