Importante
La Intimidad en el Matrimonio
Por Guillermo Goff *


Un diccionario define la intimidad como la "amistad, cercanía, comunión, familiaridad, lo que pertenece al ser más ínterno, (y) relaciones sexuales". En el hogar, la intimidad está estrechamente ligada a la disminución de nuestra soledad, la satisfacción de nuestra "hambre del corazón" y la participación en el maravilloso proceso de llenar la necesidad del otro
Tenemos que mantener en mente que la intimidad es un camino y no una meta. Es un proceso, una forma de actuar, un modo de pensar que reconoce lo beneficioso de guardar este valor aun en medio de los cambios y las tensiones súbitas y normales de la vida. 
Por cierto, hay aquellos momentos de cercanía que experimentamos, pero mejor es cuando aquella cualidad tiene continuidad y estabilidad porque hace perdurar y endulzar las relaciones cercanas.
Howard J. Clinebell y su esposa, Charlotte, describen cinco configuraciones comunes de la intimidad en las relaciones conyugales. La primera es aquella del hábito conflictivo, cuando pelear es casi el modo de vivir. El segundo tipo es el sin vitalidad, cuando el ardor del amor se ha vuelto frío y ellos resignan a vivir en su "jaula de hábitos", asumiendo que todos los matrimonios son así. La tercera clase de matrimonio es el cordial y pasivo, en el cual no han perdido el sentido de excitación porque desde el comienzo ellos han sido pasivos, cordiales y convencionales, compartiendo algunos intereses comunes. Sin embargo, para ellos el sexo toma un lugar de poca importancia. El cuarto modo es el vital, donde los consocios están intensamente absorbidos sicológicamente en la vida que comparten, encontrando su razón de vivir en aquella relación. La relación "total", la quinta forma, se distingue de la vital en que simplemente hay más áreas de acuerdo y de compartimiento entre ellos.

Las áreas de la intimidad incluyen lo sexual, lo emocional (sintonizando las señales del otro), lo intelectual (cercanía en cuanto a ideas), lo estético (compartiendo experiencias buenas y bellas), lo creativo (les gusta crear juntos), lo recreacional (jugando y divirtiéndose juntos), el trabajo (compartiendo tareas comunes), las crisis (cercanía para enfrentar problemas y dolores), lo conflictivo (encarando y resolviendo dificultades y diferencias), los compromisos (compartiendo mutuamente el cumplir de los deberes), lo espiritual (la unidad que trae oración familiar y servicio a Dios) y la comunicación ( la fuente de toda intimidad). Cada pareja puede y debe medir el nivel de su intimidad reconociendo las áreas en que se sienten satisfechos y aquellas en que sienten la necesidad de mejorar.

La intimidad es algo que puede crecer, pero también es algo que se puede perder; o aún peor, morir. Los Clinebell señalan que no debemos concluir que todas las parejas pueden ni deben ser iguales, sino que cada una tiene la opción de escoger lo que considera la forma óptima de intimidad para ellos mismos. La intimidad es diferente para cada uno. En todos los matrimonios experimentamos ciclos de acercamiento y de enfriamiento (o separación). Algunas personas no pueden tolerar la cercanía de la otra persona ni pueden compartir sus pensamientos, ni su cuerpo, sino sólo por períodos breves. Sin embargo, casi todos deseamos más intimidad de la que hemos encontrado hasta ahora. Todos hemos visto las paredes erigirse con mucha facilidad y rapidez en las relaciones conyugales y familiares, y todos hemos sufrido deseando que se achicaran o desaparecieran. Siendo esta la experiencia de casi todas las parejas, hay esperanza para aquellos que realmente están dispuestos a buscar cómo desarrollar su máximun de gozo, placer y creatividad en su relación matrimonial. 

Los Clinebell dan cuatro sugerencias que contribuirán al crecimiento de la intimidad. Dicen que el crecimiento ocurrirá en la relación matrimonial bajo las siguientes condiciones:

1. Cuando los esposos corran el riesgo de abrirse el otro

Se sienten culpables, o amenazados, o si sufren de poca estima personal, tienden a esconderse detrás de una máscara de autosuficiencia o de auto justificación. Pero fingir es levantar paredes.

2. Cuando ellos aprendan a estar emocionalmente presentes con el otro

Quiere decir que prestan atención uno al otro, deseando escucharle. También es el estar relajados y dar fácil acceso a otros.

3. Cuando ellos desarrollan un alto grado de interés uno hacia el otro

Es el querer ver al otro feliz, creciente y edificado; el buscar la oportunidad de hacerle bien y servir de complemento a su vida, reconociendo que la idoneidad también corresponde del hombre hacia la mujer. 

4. Cuando hay una atmósfera de confianza basada en un compromiso de fidelidad y continuidad

Cuando ambas partes dicen: "Esta es nuestra circunstancia y nuestra relación, y juntos resolveremos el problema", andarán muy adelantados hacia la intimidad.


* Créditos
Guillermo Goff, "El Matrimonio y la Familia Cristiana". Cap. 4 Págs. 57-59. Casa Bautista de Publicaciones, 3º edición 1990. USA.