S.O.S Matrimonios

¿DISFUNCIÓN SI O NO?

    Sara llegó a nuestro consultorio  tremendamente  nerviosa. Su esposo la había tratado de "anormal" y eso generó el principio de una crisis de relación que está llevando su matrimonio al desastre. Sara preguntó a algunas de sus amigas si realmente era "anormal" por no llegar al orgasmo muchas veces al mantener relaciones con Mario. (nombres ficticios). Sus amigas le dijeron que posiblemente tenía una "disfunción sexual" y esto aumentó aún más su nerviosismo y desazón. 
   
Sara quedó presa de aquella posible "disfunción" y a partir de ese momento la situación empeoró. El temor a que su marido buscara otra mujer hacía que fingiera en los momentos de clímax para hacer creer a su esposo  que sentía sumo placer en sus relaciones y que él quedara conforme.

    Creemos con mi esposa que este tema no se ha hablado mucho en ciertos círculos sociales ya que es una problemática en la que muchos no quieren intervenir, ya sea por prejuicios, creencias religiosas o por desconocimiento del tema. 
    Sin embargo no podemos dejar de aceptar que es un tema de conflicto en muchos matrimonios. El caso de Sara y Mario no es un caso aislado en nuestras consultas. Hemos tenido que conversar con varias parejas y saber de otros muchos casos que no se consultan por vergüenza, temor al "qué dirán" o simplemente porque se cree que es normal, pero la realidad es que existe y ocasiona problemas en el matrimonio.


 NOTA:    
    Este escrito ha sido hecho con el mayor  respeto hacia todas y cada una de las mujeres de este mundo que sufren las penalidades de la incomprensión humana en este aspecto. Rogamos leerlo de la misma forma considerando que no es nuestra intención abordar un tema tan difícil avergonzando, lastimando o faltando el respeto a alguien, sino deseosos de que aquellos matrimonios que se han constituidos bajo la bendición de nuestro Dios, sean felices tal y como El lo ha querido.

   Por supuesto que este no es el espacio para mantener una consulta profesional, para eso existen médicos, psicólogos, ginecólogos, etc. Pero sí es importante hacer notar que hay algunos trabajos que pueden ayudarnos a esclarecer el asunto.


Naomí Weisstein, profesora de Psicología en Buffalo escribe   lo siguiente en la introducción al libro "Mujeres y Amor", un estudio confeccionado por Schere Hite, una historiadora, licenciada e investigadora cultural, miembro activo de tres organizaciones culturales y científicas: 

            "De 1972 a 1976, ella distribuyó por todo el país un cuestionario de tanteo bastante largo entre las mujeres. . .merced a las respuestas de 3500 mujeres, explicó sus objetivos: <El propósito de este proyecto es el de dejar que la mujer defina su propia sexualidad, en lugar de que los médicos u otras autoridades en la materia, generalmente hombres, lo hagan por ella>. El descubrimiento básico de Hite fue que, de cada cien mujeres, setenta no tienen orgasmo durante el coito, pero sí lo tienen con el estímulo directo del clítoris. Este testimonio de miles de mujeres pone de manifiesto el interrogante sobre el orgasmo femenino. . . .El hallazgo de Hite de que la mujer puede llegar al orgasmo con facilidad mediante el estímulo del clítoris, aún cuando la sociedad hubiese afirmado que la mujer tenía "problemas" para conseguirlo. . . . Hite dejó planteada esa cuestión  al demostrar que el coito en sí, para la mayoría de las mujeres, no lleva necesariamente al orgasmo aunque sí lo logra el estímulo del clítoris. . . .Las manifestaciones que las mujeres enviaron rebosaban de descripciones conmovedoras, maravillosamente expuestas, de sus sentimientos. . . ., una profunda, anónima y poderosa comunicación de las mujeres que contestaban a todas sus congéneres del mundo.  . . " (1)

    El dolor de Sara por creerse "anormal" es el dolor de muchas mujeres que no se sienten satisfechas con sus relaciones matrimoniales. El ocultamiento de su situación, el fingimiento ante su esposo por temor a que se vaya de su hogar, la insatisfacción personal, la falta de asesoramiento sobre el tema, los prejuicios raciales o religiosos, hacen que el ideal de Dios de un matrimonio completo, (y cuando decimos "completo" nos referimos a una buena comunicación en todas sus áreas), quede desvirtuado por los conceptos antedichos. Los testimonios que siguen dan buena cuenta de la falta de comunicación en las relaciones amorosas:

           ". . . .La estadística informa que el 82% de las mujeres afirma haberse sentido más sola durante su matrimonio con alguien con quien no podía hablar".

           1.-
"La mayor soledad la sentí cuando estuve casada. Me di cuenta de que mi marido rechazaba mi ser interior. . ., ese ser al que siento como la esencia de mí misma. Quería que yo fuera abogada como él, que tuviera sus mismos valores materialistas. Con frecuencia, y sobre todo durante los últimos tiempos del matrimonio, lloraba hasta quedarme dormida después de haber hecho el acto sexual con él. Jamás hicimos el amor, sólo fornicamos"
            
            2.-"Lloraba de frustración a causa de mi relación con mi marido, ya que, una y otra vez, yo era incapaz de lograr una respuesta suya a mis necesidades sentimentales. Al cabo de algunos años, me sentía muy deprimida, todo me daba la impresión de algo alienante y el futuro se me aparecía como un vacío insondable. Fue horrible"

            3.- "Cuando me sentí más sola fue poco antes de irme de casa, al cabo de veintiocho años de matrimonio, para intentar forjarme una nueva vida. La indiferencia sexual, la pérdida del amor propio me hacían llorar con frecuencia. . ."

            4.- "La soledad la produce la certeza de que no puedes tomar contacto con los sentimientos o acciones de otra persona, a pesar de lo mucho que lo intentes" (2)

    Es evidente que el problema de Sara es el de muchas otras que no logran comunicarse con sus esposos. Y como si esto fuera poco, no se sienten capaces de hacer una consulta a un profesional. 
    ¿Cómo logramos superar este escollo que significa la falta de orgasmo en una esposa que ama a su esposo y que realmente desea para su matrimonio lo mejor en todos los sentidos? ¿Es verdaderamente una disfunción sexual?

    Como dijimos al comienzo, este es un escrito que no tiene la intención de ser una consulta profesional. Sólo el deseo de hacer ver que nuestro Señor no nos ha impuesto reglas de conducta que no podamos sobrellevar. Por el contrario, El ha querido desde el principio de la vida sobre la tierra, que tanto el hombre como la mujer sean uno en todo. Abiertos y trasparentes tal como lo fue su Hijo Jesús. Amoroso y comunicador de sus más íntimos sentimientos. 
    Las relaciones matrimoniales nos las creó el hombre para placer de sí mismo sino Dios para satisfacción de ambos cónyuges. 
    Terminamos con estas reflexiones de Paul Goring:

    

"La proximidad física entre personas que no se comunican significativamente, representa nada más que una soledad colectiva. Esto sucede trágicamente en muchas familias. En estas condiciones la casa viene a ser un hotel donde se duerme, se come, se guarda la ropa y se hace uso de ciertos servicios comunitarios. Pero, como en un hotel, no hay compañerismo significativo con las personas alrededor.
    El sexo mismo, que permite la cercanía física más estrecha posible entre dos personas, es comunicativo sólo en la medida en que haya comprensión mutua. Sin ésta, el acto conyugal se asemeja a la relación que tienen entre sí las personas desconocidas que montan simultáneamente en un aparato mecánico en un parque  recreativo: hay contigüidad temporal y física en una experiencia común, pero no hay comunicación. El sexo experimentado en estas condiciones deja mucho que desear"(3) 

 

A ti mujer, si estás en estas condiciones, te alentamos a compartir, si te es posible, el tema con tu esposo, y acto seguido, ambos o tu misma, consultar con un profesional, mejor si es cristiano, sobre cómo lograr la plenitud en tus relaciones.

Dios bendiga vuestro matrimonio para que puedan juntos alcanzar la plenitud de todo el amor que Dios creo para el ser humano. 

 


(1) "Mujeres y Amor" Shere Hite, Nuevo informe Hite, pp 23-25, Plaza & Janes Editores, S.A. 1988
(2) Ibíd. p. 60-61.
(3) "El amor, fuerte como la muerte" Paul Goring, p.32  Ediciones Certeza, Buenos Aires, 1980.