LA MUJER VIRTUOSA
Por Lic. María Elena Mamarian de Partamian


En Proverbios 31 encontramos las palabras de consejo de una madre para su hijo (Palabras del rey Lemuel; la profecía con que le enseñó su madre" vs.1). Ahora como entonces, en el antiguo oriente como en el actual occidente, para una madre la compañera de su hijo deber ser algo así como la "perfección encarnada". Así que se ocupa de describirle con todo detalle el tipo de mujer que él debería buscar.

¿La hallará? Ella misma lo pone en duda. Le resultará un poco difícil ya que se trata de un MODELO. El "modelo" no tiene existencia en la vida real, porque es un prototipo o arquetipo, un ideal construido. Pero el modelo está hecho para admirar e imitar, para conocer la meta hacia donde dirigirnos, pero sin frustrarnos al no alcanzar su perfección.

En la época posmoderna en que vivimos, el mundo nos dice que no hay modelos ni ideales. En contra posición, la Palabra de Dios afirma la vigencia de modelos como ejemplos para guiar nuestras actitudes y conducta.

¿Cómo es entonces este modelo de mujer?

Desde una perspectiva psicológica podemos decir que es sana y madura, es decir que ha logrado desarrollar al máximo sus capacidades y potenciales. No se habla de sus limitaciones, pero suponemos que las tiene, las conoce y acepta también, lo cual forma parte de su correcto auto concepto.

Es una mujer que ha comprendido muy bien cuál es su valor y dónde está fundado: en Dios mismo, y no basa su seguridad en su apariencia física que es pasajera. Esto hace que tenga una autoestima correcta, que se manifiesta en el equilibrio que logra en distintas áreas. Por ejemplo, en la atención que se da a ella misma, a los de su familia y a los demás. Se ocupa de sí misma, tiene buen gusto para vestir. Pero no es egocéntrica ni superflua, ya que se interesa de igual modo en los otros, sean o no de su familia.

Conoce sus capacidades y, como es responsable, las aprovecha, tanto dentro como fuera de su casa. No pierde tiempo lamentándose ni subestimándose, pero tampoco alabándose ella misma, lo que sería índice de complejos no resueltos.

En cuanto a las relaciones interpersonales, parece que no es resentida ni desagradable, ya que es capaz de establecer buenos vínculos, comenzando por los más íntimos (esposo e hijos), hasta los domésticos y comerciales. Se lleva bien con todos y le da a cada uno el lugar que merece.

Su salud psíquica también puede medirse en su capacidad de trabajo, sea remunerado o no, y lo principal es que parece disfrutar de cada cosa que hace. No gasta energía inútilmente quejándose o protestando. También es capaz de hacer proyectos realistas y llevarlos a cabo con entusiasmo, lo cual habla de organización y disciplina, sin perder la alegría y la flexibilidad.

Su nivel de ansiedad es adecuado. El suficiente como para mantenerla atenta y activa, pero no tanto como para tenerla inquieta, asustada o temerosa. Puede tomar decisiones valientes, sin llegar a ser impulsiva o imprudente. Es firme en sus convicciones, pero no es avasalladora ni agresiva, pudiendo considerar a los demás siendo con ellos compasiva y misericordiosa.

A pesar de no tener problemas económicos, es trabajadora, no malgasta lo que tiene y es previsora. Pero muestra su capacidad de empatía y generosidad al solidarizarse con los que no están en su misma posición social, y los ayuda en lo que necesitan.

Otro rasgo de su madurez es que puede desarrollarse armónicamente en las distintas áreas, estableciendo prioridades pero sin dejar de cubrir alguna.

Es equilibrada emocionalmente y su familia puede confiar y descansar en ella. No es fuente de conflictos ni es el centro de atención con actitudes inmaduras. Por lo tanto, logra que haya un clima en el hogar, y su influencia es constructiva.

Es sabia al hablar y al distribuir su tiempo y energía. Comprendió bien cuál es su propósito en la vida y lo cumple sin prisa pero sin pausa, sabiendo que su tiempo de vida es limitado. Es evidente que asume con satisfacción y responsabilidad su rol femenino, siendo productiva y creativa en todo lo que hace. Aunque no hace las cosas para lograr aprobación y reconocimiento de los demás, su proceder y carácter resultan tan admirables que cuantos la rodean no pueden dejar de alabarla.

En síntesis, este modelo de mujer puede considerarse de excelencia, 
y el secreto de su éxito es la relación íntima que mantiene con Dios

¿Querremos nosotras imitar el modelo propuesto? 
Es una decisión personal.

· CRÉDITOS BIBLIOGRÁFICOS 
· Tomado de la revista “Quehacer Femenino”. Abril – Junio de 1999, págs. 8-9. Editada por COMMEBA. Año XXXIX, Nº 147.
· Buenos Aires, Argentina