El noviazgo no es una prueba más para ver si es posible la convivencia
Ahora que estás de novio
Por Rubén Flores
Hace ya casi 50 años que comenzamos a "salir", ¿o decimos mejor, estar de novios? con Marta. Todavía recuerdo dónde nos encontramos las primeras veces para bailar, fue en un restaurante alemán que se llamaba "Munich". Allí hacían bailes en el subsuelo. Después fue una casa residencial muy grande que llamaban "La Casa Encantada".
Otras veces fue un club de la zona y también algunos cumpleaños y lo que llamábamos en aquel entonces "Los asaltos", eran bailes juveniles que se organizaban en alguna casa de un amigo en los que las chicas llevaban algo de comer y los muchachos algunas gaseosas. El caso es que muchos salían de allí con algún chico o chica que después llegaban a ser novios. ¡Tiempos de inocencia en los que la droga, el alcohol y otras cosas por el estilo no se conocían! Pero ocurrían otras que siguen teniendo vigencia en algunos hogares, por ejemplo:
Comenzaban las preguntas de los que tenían menos edad; "Ahora que estás de novio--¿Cómo te sentís?"--, ¿Qué sentís cuando la estás abrazando? ¿Ya te dejó que la besaras? ¿Qué se siente estar de novio, dale, dale contá, contá?- también comenzaban las bromas--¿Che, tu novia te deja ir al fútbol?-Flaco, tenemos una salida el domingo, ¿Por qué no le pedís permiso a tu novia?
¡Ni qué hablar de los familiares de ambos!
El tema de conversación en la familia era . . . ¡La nena se puso de novio! -Decía la mamá, y derramaba alguna que otra lagrimita. Y la tía preguntaba: ¿Y el muchacho, es serio? El tío pícaro que hay en todas las familias le preguntaba al sobrino: ¿Che, no necesitas algo? -¡Tené cuidado no la vas a dejar embarazada, mas vale que charlemos a solas y te explico algunas cosas, ¿sabes?
El padre, más práctico preguntaba a la madre, como si ella supiera todo ( y la realidad era así): -- ¿Trabaja? ¿Es un tipo decente? ¿Tiene futuro?
Ni qué hablar cuando se enteraban las tías; ¿Ya los dejás salir solos? Le preguntaban a la madre de la novia. ¡Debes tener cuidado! ¡fíjate bien con quien anda!
Otra cosa era cuando se enteraba la abuela, ella era diferente, desparramaba sus consejitos y algunas palabras que quedaban aleteando en el aire como pájaros de mal agüero: y surgía la voz con sabiduría de años que decía a su hija: ¡Paquita, debes tener cuidado con quien anda la nena, no sea cosa que….viste como están ahora los muchachos. . . .! Y quedaban puntos suspensivos, por si la mamá de la susodicha no se había dado cuenta que debía vigilar a la nena cuando se encontraba con "el muchacho ese" en el zaguán de la casa.
¡Qué tiempos aquellos! Tiempos de inocencia pero de algunas picardías no muy diferentes a las que ahora los jóvenes cometen. Ocurría que se hacían más a escondidas. Mi abuela le dio un cachetazo en la mejilla a mi madre una semana antes de casarse porque mi papá la había besado en la boca cuando se despedían en la puerta de la casa.
El asunto es que entre bromas y seriedad siempre, en todos los tiempos hubo y habrá consejitos que los padres, las tías y las abuelas, les damos a los que --¡Ahora están de novios!- Por ejemplo:
¡Cuidado con dar pasos definitivos!
Por que es en esos tiempos en que el corazón está obnubilado por el amor cuando se cometen imprudencias que después son difíciles de solucionar.
¡El noviazgo no es una prueba más para ver si es posible la convivencia!
Hoy el tema del casamiento ha quedado bastante en el olvido. Todo joven cristiano debería dirigir su ideal a cimentar su futuro bajo la tutela de Dios, y esto significa que no debe haber "convivencia" hasta que ambos hayan contraído un compromiso solemne frente a Dios y a los hombres según la ley.
¡El tiempo que le pertenece a Dios no es para usarlo en el noviazgo!
He tenido la mala experiencia de tener que exhortar a algunos jóvenes que se pusieron de novios porque los encontraba en algún lugar del templo entre abrazos y besos, aún sentados en su banca durante los cultos.
Creo firmemente que cada cosa tiene su lugar y el templo no es para "noviar" sino para dedicarlo a Dios.
¡El noviazgo no es sinónimo de separación familiar!
Hace un tiempo atrás que venimos orando con mi esposa por una joven que comenzó a noviar y olvidó que tiene una familia, un estudio, amistades y una relación con Dios. Hemos observado que cuando comienzan a noviar, muchos jóvenes olvidan que tienen responsabilidades como las que hemos nombrado pero sobre todo con la familia, hermanos, padres, etc. Asimismo con los días de encuentros. Si bien en los tiempos de antaño "había días de novios" que eran los martes, jueves y domingos, esto no tiene que ser una ley de medos y persas que no se puede cambiar. El problema es que vienen a nosotros padres que protestan porque sus hijas o hijos se encuentran ¡todos! los días con sus respectivos novios/as y dejan de lado las responsabilidades de las que hablábamos anteriormente ya que el tiempo "no les alcanza".
¡El noviazgo es un buen tiempo para evaluar ciertas características del compañero!
Con mi esposa somos consejeros matrimoniales desde hace ya casi 20 años. En ese tiempo nos hemos encontrado con esposas y esposos que protestan por ciertas características que encontraron en sus cónyuges después de haberse casado.
En primer lugar preguntamos si estas características no las conocían ya antes de contraer matrimonio, cuestión que confiesan no haberse dado cuenta.
¿Por qué no observar si su enamorado demuestra intereses similares? Además ¿cómo se comporta en su trabajo, con su familia, con sus amigos, con sus estudios y lo más importante, con Dios?
Muchas personas son calladas, introvertidas o por el contrario parlanchinas y extrovertidas. Estas características, después de haberlas "sufrido" durante algunos años, comienzan a ser motivo de discordia y entonces ella o él desean cambiar al cónyuge porque les molesta que sea como es. Por eso creemos que, en efecto, el noviazgo es un buen tiempo para evaluar todo esto.
Finalmente
¡El noviazgo es un buen tiempo para evaluar concientemente ciertas cuestiones teniendo en cuenta el punto anterior!
Si existe algún conflicto entre la razón y tus propias emociones o entre la pasión y la fe, siempre escoge la razón, que es eterna y la fe que es sublime. Tal vez puedas sufrir un poco pero es preferible a equivocarte porque la pasión te bloquea el entendimiento. Dios te compensará por siempre y tendrás un matrimonio según Su voluntad, que finalmente es la correcta y la mejor.
Dios te bendiga.