El amor de Dios no es el amor popular de Hollywood
Dios, tu y tu familia
Por Betty de Poor *
"Mis padres no me comprenden ",. . . "No me gusta compartir mi cuarto con mi hermanita",... "Nuestro hogar es solamente un lugar para comer y dormir."
¿Has dicho algo semejante alguna vez? Si contestas afirmativamente, o si simplemente quieres mejorar tu vida familiar, sigue leyendo. Vamos en búsqueda de un hogar feliz y una solución para algunos de los problemas de la familia.
Tú y Tu Dios
Un profesor de liceo propuso para un escrito el tema: "Mi Sueño de un Hogar Ideal " Uno de sus estudiantes, una señorita de 14 años, tenía ya en su mente una "foto en colores" de la casa que le gustaría tener algún día, y empezó a escribir: "Mi hogar ideal será una casita de ladrillos, de dos pisos, con rosales al frente, Tendrá una terraza y ventanas grandes que darán al patio." Luego describía los muebles que tendría adentro, las cortinas de tela fina, las alfombras en los pisos y los cuadros grandes. Pero, a pesar de su lindo sueño, le parecía que su casa quedaba incompleta.
"He soñado con una casa", pensaba ella.
"Queda incompleta porque falta la gente que vivirá adentro. Será una casa, pero no un hogar. Una casa vacía, por linda que sea, parece triste y abandonada. "Y, ¿qué tipo de personas vivirán dentro de mi hogar ideal?", seguía pensando la señorita. La respuesta le fue fácil: ---Personas que se aman, que viven juntas en armonía y comprensión. "Había llegado a la conclusión de que la piedra angular de su hogar ideal debían ser personas que se amaran.
Profundicemos un poco más. ¿Qué tipo de amor deben tener esas personas? Las novelas, los teleteatros y los protagonistas del cine nos dirían que el amor físico resuelve todo. Un joven solitario se encuentra por primera vez con una chica linda y encantadora. De inmediato, aun antes de hablarle, ya está profundamente enamorado de ella. La chica siente lo mismo hacia él. Poco después empiezan a salir jun tos, y dentro de pocas semanas se casan y viven siempre felices.
Hay un problema con este cuadro tan lindo. ¿Lo ves? La atracción física sola no resuelve todo. Es demasiado pasajera. El tipo de amor que servirá como piedra angular para tu hogar ideal del futuro y para tu hogar ahora con tus padres y hermanos, debe ser un amor basado en Dios.
Si asistías a la escuela dominical de una iglesia durante tu niñez, probablemente aprendieras de memoria el texto sencillo "Dios es amor" que viene de 1 Juan 4:8: El que no ama, no ha conocido a Dios, porque Dios es amor. Son palabras tan sencillas que un principiante puede aprenderlas. Pero ¿qué significan? La verdadera naturaleza de Dios es amor, y las personas que le conocen reflejan ese amor.
El amor de Dios no es el amor popular de Hollywood. El apóstol Pablo entendía y nos explicaba qué tipo de amor es cuando escribía 1 Corintios 13. Dice: "El amor es sufrido, es benigno... no tiene envidia. .. no es jactancioso, no se envanece, no es indecoroso, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor, no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. ¿Se aman así en tu familia?
Si no, puedes empezar a mejorar tu vida familiar yendo a la fuente del amor divino, a Dios mismo. Tu relación personal con Dios afectará tu relación con cada miembro de tu familia.
Puedes conocer al Dios de amor creyendo en su Hijo Jesucristo. Otro versículo de la Biblia que se enseña desde la niñez es Juan 3:16: "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna." Al creer (o sea, confiar o entregar toda tu vida a Cristo) llegas a conocer al amante Dios que puede cambiar tu familia.
Una manera de conocer mejor a tus nuevos amigos es invitarles a tu hogar para comer con tu familia. ¿No es cierto? Es interesante que Jesús utilice esa figura para ilustrar la nueva vida que disfrutamos cuando ponemos nuestra confianza en él. Jesús dice en Apocalipsis 3:20: "He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo."
Puede ser que ya hayas dado este primer paso de creer en Jesús, y él ha entrado en tu corazón. Pero te falta poner en práctica lo que él te puede enseñar acerca del amor familiar.
En la próxima reflexión examinaremos, pues, algunas metas para ayudarte a que te relaciones bien con tu familia. Hasta tanto, Dios te bendiga.
* Créditos: Betty de Poor, "Dios, tú y tu familia", págs. 7 a 10. Casa Bautista de Publicaciones, 1977.