Una carta que bien puede ser la de nuestra hija. . .
Gracias, profe...
Por Rubén Flores
"Para la profe: Tal vez le parezca raro que le escriba esta carta; solo quería decirle que es la primera persona que sabe que lo que tengo en mi interior es una persona. ¡Sí¡ Soy una persona con grandes heridas. Tengo 16 años y para mi (sic) ha sido muy difícil la vida en el colegio. Quice (sic) ir a ese colegio por saber la experiencia que se sentía. En la escuela era un segundo mejor promedio; entré al colegio y era el primer peor promedio. Es raro, verdad profe, me esfuerzo tanto pero siento que ya no doy más; me siento tan idiota, incapaz de pasar un año, que a veces creo que sería mejor que me hubieran abortado como dice mi mamá.
"Todo este pensamiento fue como una semilla que dio fruto pues, para mí, es muy difícil aguantar comentarios de profesores, como, por ejemplo, el que dice: "Yo que usted, mejor me salía del colegio y me pondría a sacar un curso de corte y confección". Para mí, el colegio es como un trauma del que siento que nunca salí.
"Tengo una familia solo de nombre: mi mamá está todo el día en mi casa; tengo dos hermanos, y yo soy la menor y el estorbo. Paso cinco horas en el colegio con todos los profes haciéndome la vida imposible; después, entro a mi casa y mi mamá me recibe con esto: " ¡Qué pereza! Tenía la esperanza de que no iba a venir hoy"; y yo, con unas, lágrimas me voy a mi cuarto. Después me dice: "Si quiere comer, busque y se hace té". Mi mamá no me quiere; dice que mejor hubiera tenido un pedazo de escombro, pero, incluso así, yo la quiero.
"Sé que otra joven habría recurrido a las drogas; yo en cambio, me fui en busca de Dios.
"Quiero darle las gracias, profe, porque la poca autoestima que tengo me la puso usted."
¿Por qué esta carta justamente en esta sección? En realidad debería compartir algunos pensamientos con respecto a las parejas de novios, pero al leer la carta de esta joven sentí no sólo un congoja tremenda por sus sentimientos sino por los miles de padres que no saben o no les interesa comprender o aceptar que sus hijos adolescentes son personas con sentimientos, conjugas y problemas propios de la edad, como los tenemos nosotros a la nuestra.
Ayer me topé una vez mas con la confesión de una mujer de 60 años que aceptaba que sus padres no buscaron su nacimiento. Esto sucede a menudo pero lo peor es cuando se machaca sobre el mismo tema una y otra vez a través de los años. Frases que podemos leer en esta carta la escuchamos periódicamente en nuestras consultas. -"Mi mamá no me quiere"- ¡"Por qué no saliste varón"!, ¡"yo quería un varón y naciste vos que no servís para nada"! - ¡"Mejor hubiera tenido un pedazo de escombro"!
Dios sabe que cada día que pasa millones de estos jóvenes no saben siquiera dónde están parados. Pero ¿lo saben realmente los dirigentes de nuestras naciones? ¿Lo saben las iglesias? ¿Y los pastores que continuamos con un ministerio quizá tan perimido como el de hace décadas? Pido perdón por la parte que a mí me toca.
Dios nos bendiga y podamos ser referentes como la "profe" de la carta.
Cada palabra parece golpear insistentemente en la mente de muchos jóvenes pero lo más importante que creo rescatar de esta carta es la decisión de una jovencita que dice que en lugar de caer en las drogas como muchos otros, prefirió ir en busca de Dios. Esa fue su mejor decisión. ¿Cuál será la tuya?
Rubén O. Flores
Esta carta se publicó en el Periódico La Nación, sección Viva, Columna Tesoro Familiar, San José, Costa Rica. Febrero 2002.