Muchos se casan para no "quemarse"
La perspectiva de ser novios
Por Jorge Galli
"Una virgen desposada con un varón llamado José" (Lucas 1:27)
El noviazgo es una etapa de la vida por la cual muchos de los que leen este devocional han incursionado o van a incursionar.
Hoy, la mayoría de los novios llegan a la decisión de la boda porque "están locamente enamorados", y es bueno que así sea. Estar enamorados es una de las experiencias más hermosas en la vida de las personas; si no, preguntémosle al autor del Cantar de los Cantares. Pero para tomar la decisión de un matrimonio no basta. La palabra "novios" deriva de "no vio" y realmente hay mucho que no se ve cuando estamos enamorados.
Los novios necesitan buscar y conocer la voluntad de Dios sobre el futuro de esta pareja. ¿Qué valores espirituales compartimos? ¿Qué piensan nuestros padres, o hermanos maduros de la iglesia de esta relación? ¿Cuál es el orden de Dios para el noviazgo y el matrimonio? Son algunas preguntas que pueden ayudarnos a conocer la voluntad de Dios.
Esta perspectiva del noviazgo suele sorprender a los novios ya que pocas veces se han puesto a pensar que su matrimonio está dentro de un plan de amor preparado por Dios. Esta perspectiva también induce a los novios a pensar sobre una cuestión crucial: la disciplina sexual.
Muchos se casan para no "quemarse" y otros lo hacen porque ya se "quemaron". Aprender a esperar y a ponerse límites, desarrolla actitudes que con el tiempo ayudarán a la pareja a enfrentar otras tensiones y problemas.
La decisión de los novios de casarse según este proyecto divino es parte de la espiritualidad del noviazgo. De ese fundamento surgirá el compromiso de un amor indisoluble, de una fidelidad incondicional, y de una actitud de sincera obediencia a la voluntad de Dios, que no puede darse sin su gracia.
Oración: Señor, guía a nuestros jóvenes para que en la formación de sus noviazgos, ambos te busquen en primer lugar a ti.
Jorge Galli Argentina