Cómo ser un padre ejemplar
Por Jorge Ovando *


“En general se aprende a ser padre sobre la marcha.” 
El pastor Ovando, Biblia en mano, brinda algunas herramientas 
para enfrentar mejor equipados esta etapa de la vida.

Cómo ayudar a sus hijos a tener una vida independiente y productiva.

El descubridor de la penicilina dijo en un discurso: "El hijo de padres ricos tiene la desventaja para alcanzar el éxito, por carecer del incentivo de la necesidad”. Esto habla de una formación que inutiliza a los hijos, impidiéndoles ser vencedores en el futuro. Hoy vemos hijos de triunfadores sociales con muchos complejos, traumas, y taras que avergüenzan a sus padres. Esto muestra un desfasaje en la familia entre lo público y lo privado, lo cual sería tema para otro artículo. Por supuesto que si la mayoría pudiera volver atrás lo haría para remediar el error. Lo cierto es que para muchos es tarde. En general se aprende a ser padres cuando los hijos ya se han ido del hogar. Aunque esto sea cierto, la realidad puede cambiar. El Papa Juan XXIII lo dijo a su manera: "Es más fácil para un padre tener muchos hijos que para un hijo tener un buen padre". Es verdad que la simple intuición no es suficiente para formar un buen padre. Tampoco hay escuelas. Debe existir una buena disposición afectiva a querer lograrlo. Y un modelo que nos guíe como parámetro. De este tema trató la última conferencia para la familia en nuestra iglesia, la cual causó una verdadera revolución. No era para menos, muchos cónyuges después me confesaron sus desaciertos como progenitores. Los felicité por su sinceridad. Y creo que ahora vendrán tiempos mejores para muchos hogares. El conferencista dijo muchas verdades sobre el hogar, sobre la educación de los hijos y del rol que cada persona tiene en la casa. Lamentablemente muchas funciones se aprenden con lágrimas y tiempo. Otros malos precedentes se enquistan trayendo desgracia y desconsuelo.

Por otra parte, la experiencia nos muestra que se han diluido los valores que cimentaban el principio de autoridad paterna. Padres desacreditados, hijos rebeldes y un sin fin de conflictos atentan contra la salud del hogar. A medida que pasa el tiempo, mayores son los riesgos que se corren. Existen sentencias para los últimos tiempos que tienen que ver con el peligro y la confusión. Es gran trabajo competir con una sociedad que carece de valores correctos, desgasta al más fuerte. Los jóvenes argumentan contra sus padres o contra aquellos que pretendan condicionar sus impulsos naturales: "Esta es la sociedad que heredamos". Una sociedad donde la mayoría se lanza a satisfacer las demandas de una cultura “hedonista” . Tenemos dos opciones, o nos conformamos a este siglo, lo cual es antibíblico, o renovamos nuestro entendimiento, lo cual es un gran desafío. Lo primero es una actitud natural y cómoda, lo segundo demanda esfuerzo y autonegación constante.

Renovar el entendimiento, significa disponer la mente para ver nuevos horizontes, incorporar nuevos esquemas de pensamientos. Modificar ciertos hábitos y costumbres. También dar lugar a nuevos principios de vida. Quizás en esta nueva óptica, cambie la perspectiva de la relación familiar, donde sin duda los hijos serán los primeros beneficiados. Por eso quiero sugerir el estudio y la aplicación de un texto bíblico, como un modelo que marque el cambio del rumbo en el hogar. Porque no hay mayor satisfacción para un padre que ver a sus hijos realizados en la vida. Pablo fue un excelente padre espiritual, y dijo a sus hijos espirituales: "Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros" (Filipenses 4:9). Aquí hay un principio motor, que puede graduar el impulso de nuestras relaciones afectivas.

Indudablemente Pablo vivió lo que habló. Él como padre espiritual no podía permitir que sus hijos tomasen como ejemplo a cualquiera, y menos arriesgarlos a una malformación doctrinal. Tampoco iba a permitir que se malograra la proyección de la familia de Dios en el mundo. El cuidó hasta el más mínimo detalle. Por eso como padres que proyectamos nuestras familias en la sociedad, debemos establecer pautas seguras.

El pasaje nos sugiere que el apóstol Pablo, enseñó, dio, habló y mostró lo que era necesario. Cuatro acciones concretas que caracterizaron la vida de Pablo como padre espiritual. En esta secuencia encontramos también los principios básicos del discipulado cristiano. Si queremos transmitir vida a través de nuestro ejemplo, y contribuir al desarrollo natural de la personalidad en los hijos debemos respetarla.

1. Enseñar

Proverbios 22:6 dice: "Instruye al niño en su camino y cuando fuere viejo no se apartará de él". Este fue el principio judío que garantizó la perpetuidad de sus tradiciones religiosas y despertó la inquietud por la investigación. Este pueblo peculiar asoció el saber con el placer. Por ejemplo, a los niños se les enseñaba el abecedario con letras de dulces. Porque sabían que: "El verdadero huérfano -como dice el proverbio turco- es el que no ha recibido educación". Y si se educa a los niños, no se tiene la necesidad de castigar a los hombres.
Los padres de familia se vieron obligados a ocupar el lugar del sacerdote en la época de la dispersión, impartiendo las enseñanzas, y respetando la ley (ver Levítico 10:11; Deuteronomio 4:9; Deuteronomio 6:1-9) en sus hogares. Necesitamos valernos de esta experiencia tan positiva, donde el padre asume la conducción responsable de sus hijos orientados en la sana doctrina y promoviendo actitudes nobles de vida con su ejemplo. Ejemplo que debe ser poderoso en hechos y en palabras. También sembrando la semilla de la vida, que vivificará la vida de aquellos que nos rodean. Esto permite que los hijos se compenetren y participen de las cosas espirituales naturalmente. En definitiva el padre será el pastor del hogar. Por último, "Si trabajamos con mármol, -dice Daniel Webster- se gastará; si con latón, el tiempo lo destruirá; si levantamos templos, se convertirán en polvo. Si, en cambio, trabajamos con la mente inmortal del hombre, si la imbuirnos de principios nobles, grabaremos en ella algo indeleble y eterno".

2. Dar

1 Timoteo5:8 dice: "Porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo". Para comparar, vernos a aquel que nunca da para satisfacer los supuestos caprichos de sus hijos, o bien el que da sin que le pidan. Como también, el que nunca tiene para dar. Dar sin control es vicioso. Fomenta la dependencia y desarrolla en la mente del niño una sensación inconciente de omnipotencia. Hay padres que han incurrido en situaciones ilegales para satisfacer los deseos de sus hijos, dije bien, deseos y no necesidades. Porque esa es la motivación principal que propone el capitalismo para provocar el comercio. Un buen ejemplo lo tenemos en Roboam. La Biblia dice, en 2 Crónicas 11:23, que "obró sagazmente" dando a sus hijos lo necesario.

Principalmente los hijos deben comprender:

a. Que las cosas tienen un precio y que muchas veces es tan alto que no se puede pagar.
b. Que también serán padre un día y que tendrán que buscar la forma más equitativa de dar a sus hijos.
c. Que deberán trabajar para poder vivir dignamente.
d. Que deberán ajustarse a un presupuesto familiar.
e. Que la vida no es tan cómoda, ni fácil como parece.

Ya lo dijo Pablo, el mundo fue sujeto a corrupción (Tito 1:15) y a vanidad (Romanos 8:20).

La experiencia de otros nos enseña. Muchos padres sufren hoy por tener hijos que rechazan el trabajo, son indisciplinados, y no tienen control en nada. Aquí falló lo que recibieron, pueden haber sido mal educados o mal aprendidos, La cuestión es que hay que remediarlo. Una de las formas es no dar indiscriminadamente porque se puede dañar mucho.
El Predicador dijo: "El bueno dejará herederos a los hijos de sus hijos" (Proverbios 13:22). Tanto hay una actitud a corregir en los padres, como en los hijos. Debemos ser sensibles, y reconocer las necesidades de nuestros hijos. Hay necesidades materiales, afectivas, y espirituales. Con la ayuda de Dios se deben buscar las posibilidades de satisfacerlas.

3. Hablar

1 Pedro 4:11 dice: “Si alguno habla, hable conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenece la gloria y el imperio por los siglos de los siglos, Amén". Otro texto de la Escritura dice: "Porque de la abundancia del corazón habla la boca" (Lucas 6:45).

He podido notar con gran estupor que muchos padres tienen un vocabulario muy vulgar. Como dijo Thomas Fuller: "El hombre sabio, incluso cuando calla, dice más que el necio cuando habla". Algunos padres se confiesan creyentes y fieles lectores de la Biblia. Sin embargo sus palabras hieren, y fomentan una cultura vana y superficial en los hijos. Hace muy poco a una madre se le escapó una palabrota en mi oficina, e inmediatamente me pidió perdón. Le reconocí que si era capaz de hablar así en lo público, también lo hacía en privado, confesó que sí, que era una de las cosas que debía cambiar.
Los contradichos y dobles órdenes traen graves problemas a la familia y a la sociedad. Demuestran una doble vida, que termina descalificando a quien las habla. Salomón sentenció que con nuestra boca podemos da vida o muerte (Proverbios 18:21). Por eso, “El guarda su boca guarda su alma” (Proverbios 13:3)El Paso que tienen nuestra palabras, son documentos que firmamos con garantía. No hay mayor daño que mostrar debilidad en lo que hablamos. El apóstol Santiago dijo que es imposible que salga de una misma fuente agua dulce y amarga. Tratemos de hablar lo mismo adentro que afuera, tanto de día como de noche, con parientes o con extraños. Sin duda la coherencia de palabras y la prudencia al hablar traerá como fruto la armonía. Antes de quedar enlazados con lo que decimos, pensemos. Porque como dijo Simonides: “Muchas veces se arrepiente uno de haber hablado, y ninguna de haber callado”. 

4. Mostrar

Filipenses 3:17 dice: "Hermanos, sed imitadores de mí, y mirad a los que así se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros".

Tenemos que confesar que las actuales generaciones carecen de modelos vivos. Faltan virtuosos que con su andar sean ejemplos dignos de seguir e imitar. "La gran nube de testigos" se ve defraudada.
Vivir lo que se habla es la consigna. Somos conscientes que con las palabras muchas veces se confunde pero con los hechos se convence. Corrie Ten Boon decía: "Hasta que tú no veas lo que yo hablo nunca oirás lo que yo te digo".

Varios son los testimonios de personas que fueron perjudicados por no tener ejemplos idóneos. Permítanme contar dos experiencias dramáticas. Hace poco visitamos a un joven que se lanzó al vacío desde un tercer piso. Él nos contaba que momentos antes, había estado ocupado en planear la muerte de su padre. La lucha entre el querer hacerlo y evitarlo produjeron una crisis que hizo que se intentara quitar la vida. Lo acusaba de hipocresía.
En otra oportunidad visitamos a una señora que también habría tratado de matarse tomando pastillas. Varios meses después ella nos contaba su experiencia, odiaba a su padre porque nunca la tomó en cuenta.

Lamentablemente los padres que no saben ocupar su rol, terminan sufriendo y rechazados por sus hijos. ¡Cuidado!, nuestro ejemplo transmite un modelo, si es el correcto, no hay problema. Si hemos fallado, tarde o temprano terminaremos quebrantados.
Pidamos perdón, y reconozcamos nuestros errores con sinceridad. Aunque para algunos sea como tarde, Dios es la oportunidad para empezar de nuevo, no la desperdicie.

Notas


· Créditos Bibligráficos:
· Jorge Ovando es pastor de la “Iglesia Bautista de la Evangelización Mundial” en Luján (Buenos Aires). Master en Teología.
· Tomado de El Expositor Bautista. Año LXXXVIII Nº 9 Págs. 41-43. Editado por la Convención Evangélica Bautista Argentina. 1997.