¿Está triste hoy su corazón?
Cuando el dolor llama al hogar
Por Enrique Chaig


¿Hemos oído hablar del célebre libro "La cabaña del Tío Tom" de Harriet B. Stowe? Esta obra describe las penurias que debía soportar el esclavo en sus plantaciones de algodón en el sur de los Estados Unidos. Era la época cuando el hombre de color recibía toda forma de malos tratos de parte de sus amos.

Ni bien salió de prensa, La cabaña del Tío Tom se convirtió rápidamente en una fuente de consuelo para muchos. ¿De dónde obtuvo la autora tema para su libro? Ella misma explica que la inspiró su propio dolor. "Yo soy madre de 7 hijos ?dice ella, y el más hermoso de ellos ha fallecido. Fue junto a la cama donde él murió y junto a la tumba donde está sepultado, donde comprendí el dolor que siente una madre esclava cuando le arrebatan a su hijo. Entonces sentí que no podría ser consolada a menos que hiciera algo para consolar a otros" 

La actitud positiva de Harriet Stowe fue realmente ejemplar. Frente al dolor que le tocó sufrir, se propuso simpatizar con las almas dolientes y hacer algo por ellas. Es decir, extrajo cierta ventaja de su propio sufrimiento personal. No quedó sumida en el desconsuelo, sino más bien buscó la forma de superar constructivamente su dolor. Y acaso su valerosa disposición pueda estimular a padres e hijos por igual, cuando el dolor llama al hogar.

Sea por causa de duros contratiempos, la enfermedad o aun la muerte, en todo hogar tarde o temprano llega la hora del amargo dolor. Entonces, el abatimiento, a veces acompañado de impotencia, soledad y desamparo, puede quebrantar el corazón y sumirlo en prolongada tristeza. Pero en semejante estado anímico, ni las lágrimas ni la autocompasión pueden mitigar la aflicción. De ahí que se requiera una actitud diferente, un enfoque más práctico y consolador.

Bien tomado, el dolor no sólo abate y lastima. También desarrolla nuestra fortaleza interior, nos vuelve más humildes, y nos torna más comprensivos en nuestra convivencia familiar. El infortunio, la enfermedad, o incluso la partida de uno de nuestros seres queridos, puede ayudarnos a unirnos más como esposos, como hermanos o como grupo familiar. Y cuando esto ocurre, el dolor se convierte por fin en un aliado benefactor del hogar.

¿Está triste hoy su corazón? ¿Tiene usted alguna pena escondida? ¿Tiene alguna seria preocupación por su salud o por su trabajo? ¿Hay duelo en el seno de su familia? Entonces ha llegado el momento del esfuerzo, la esperanza y el optimismo. No se espacie en las sombras. Mire con fe hacia la correcta dirección, y se encontrará con la mano ayudadora de Dios.

Y a lo dicho, ¿por qué no añadir el gran poder de la oración? Mediante la respuesta a nuestros ruegos, el Altísimo nos dará resignación, bálsamo y paz al corazón. Sobre todo, nos dará fuerzas para sentirnos mejor, y aun para consolar a otros dolientes.