Inspirando la fe de los hijos
Por David y Betty Jane Grams*


-Lámpara es a mis pies tu palabra y lumbrera a mi camino."
(Salmo 119:105)

Cuando nuestra hija Raquel salió de la Argentina para ir al instituto bíblico en los Estados Unidos, escogió una asignatura llamada "Hogar y familia". Al escribirnos dijo: "Me admiro, porque este libro de texto se escribió sólo hace tres años, y la manera en que ustedes nos criaron en casa era exactamente lo que sugiere el libro. ¿De dónde lo aprendieron? Nos reímos, porque nuestro libro de texto ha sido la Palabra de Dios.

LAMPARA A MIS PIES

Los padres tienen la responsabilidad de enseñar a sus hijos en el hogar. “Instruye al niño en su camino, y aún cuando fuere viejo no se apartará de él" nos dice Proverbios 22:6. A veces tenemos la tentación de pensar que los hijos lo pueden aprender todo en las clases de la escuela dominical y no nos tomamos tiempo en el hogar para enseñarles. En realidad, una hora por semana es muy poco para la formación adecuada del niño en cuanto a su fe.

Pablo le escribe a su hijo en la fe, Timoteo, y le recuerda: "Desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús." A pesar del hecho que el padre de Timoteo era gentil, griego, y su madre sola tenía que enseñarle las Escrituras, Timoteo estaba lleno de la Palabra sagrada, que había aprendido desde la niñez. Una base bíblica como esta es la que puede guardar a nuestros hijos también de las influencias destructivas que hoy siembran pecado y egoísmo en las escuelas y en la calle donde se relacionan con sus compañeros.

David dice esto mismo en el Salmo 119:9 al hacer la pregunta: "¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra." En el versículo 10 agrega: "En mi corazón he guardado tus dichos para no pecar contra ti." El salmista nos hace ver la suma importancia que tiene el conocimiento bíblico al declarar en el versículo 105 del mismo Salmo: "Lámpara es a mis pies tu palabra y lumbrera a mi camino." Cuando hemos memorizado la Palabra de Dios, podremos guardar nuestra vida en el momento de la tentación o problema. Si tenemos llenos el corazón y la vida con la Palabra de Dios, esto va a guardarnos de las garras del enemigo.

Dicen que Dios no tiene nietos. Cada cual necesita tener una experiencia propia, personal e íntima con Dios. El cultivo de una fe propia y personal en la vida de nuestros hijos viene cuando memorizan la Palabra de Dios. El Espíritu Santo es fiel para hacerles recordar un texto en el momento de decisión y guardarlos del pecado.

Cuando era joven y tenía que tomar una decisión difícil, muchas veces mi padre me decía: --Te hemos enseñado; ahora confiamos que escogerás bien. La decisión es tuya.-- Esto era mucho antes de publicarse los numerosos libros que existen sobre la familia. Era antes también de que se generalizara la idea de dejar que los jóvenes pensaran y decidieran por ellos mismos. Aunque mi padre era figura de autoridad, tenía un espíritu dócil y buscaba lo mejor para sus hijos. Yo no lo hubiera ofendido por nada. Nos criamos en un ambiente de confianza. El nos enseñó la Palabra de Dios y esto me ha sostenido firme en medio de las muchas tentaciones y decisiones de la vida.

Un ratoncito puede vivir en una caja de pan, pero esto no lo convierte en pan. Igualmente, si un niño nace en un hogar de padres cristianos, no quiere decir esto que tenga asegurada una salvación automática. Esto exige enseñanza, instrucción, educación, charlas, paciencia y cariño. Sobre todo, la inspiración de una vida ejemplar. Para mí, es de suma importancia confiar en los hijos después de haberles enseñado.

LOS PATITOS DICEN...

Vivimos en un sector de la ciudad donde hay muchos canales y en estas aguas tranquilas se crían patos sin dueño alguno. Al mismo lado del canal están las calles y pasan los automóviles. Muchas veces uno puede ver a una "señora pata" cruzar la calle seguida por diez o más patitos amarillos, todavía con sus plumones de recién salidos del cascarón. Una tarde vi algo diferente. Los patitos pequeños siempre siguen a la madre. Esta vez se trataba de un patito adolescente. Todavía no era pato, pero tampoco era un "patito". Su plumaje había cambiado y en lugar de amarillo, era gris con manchas negras. Andaba con la cabeza erguida, muy orgulloso, mientras cruzaba la calle. Detrás de él caminaba la madre, preocupada, mirando cómo protegerlo de los autos o de los chicos con piedras. Se mantenía cerca de él, pero no lo picoteaba, ni rezongaba. Simplemente estaba cuidándolo, siguiéndolo como para decir: "Sí, ya sé que estás casi listo para independizarte, pero todavía te protejo con mi presencia."

Detuve mi auto para meditar un momento. Me hizo pensar que así es con nuestros hijos. Esto es lo que significa instruir. Es estar cerca de los hijos para enseñar, platicar, charlar y dar buen ejemplo. Luego viene el día en que el hijo escoge amigos que no son de la predilección nuestra, y toma decisiones un poco diferentes a las nuestras. En vez de enojarnos y crear mal ambiente, es mejor simplemente que nos mantengamos cerca. Así le inspiramos la confianza de que, si llega el momento en que todo no marche como él había pensado, todavía nos encuentra cerca, sosteniéndolo con nuestro cariño y nuestras oraciones, y puede buscar nuestro consejo. Estamos cerca para afirmarlo como persona.

A veces yo descubría notas o indicios en los cuartos de nuestro hogar, que me indicaban que nuestros hijos andaban con sus amigos en decisiones que nos podrían causar preocupación. Sin embargo, nunca puse al descubierto el asunto. Más bien seguía orando, respaldándolos en todo, asegurándolos con el apoyo del hogar.

Es muy posible que si nos precipitamos a rezongar, llamar la atención o gritar, los chicos se vuelvan sordos y respondan con la misma gritonería. Sin embargo, ellos tienen que darse cuenta de quién manda en la casa, y demostrar respeto.

CRÉDITOS BIBLIOGRÁFICOS
David y Betty Jane Grams: Tomado del libro “Familia, fe y felicidad”. Cap. 8 págs. 103-107. Publicado por Editorial Unilit, Miami, Fl. E.U.A. 2ª ed. 1991. Impreso en Colombia.