Desvelo masculino
La próstata
Por Rubén Flores


Hace un tiempo he tenido que visitar a un hermano de nuestra congregación central afectado por un problema grave de próstata. Ha recibido tratamiento de quimioterapia y actualmente está recluido en su hogar pues sufre de intensos mareos. Esto me ha hecho pensar en cuántos de nosotros, que hemos llegado a una edad en la que este problema es como una espada sobre nuestros cuerpos, debemos prestar atención y cuidado a este órgano que causa tantos problemas a tantos hombres en todo el mundo.
Me he permitido copiar o resumir en parte un artículo del Dr. Jorge Rodríguez, especialista en Urología del Sanatorio Adventista del Nordeste Argentino, que nos aclara un poco el tema, vaya para él entonces el crédito correspondiente. 

Dónde está y para qué sirve
En la consulta diaria es muy frecuente escuchar la pregunta: - "Doctor, ¿dónde está la próstata?"- Esto nos da pie para mostrarle al paciente un sencillo pero útil diagrama que nos sirve para orientarlo. 
Nuestro órgano de estudio es una glándula encargada de segregar distintas sustancias, y está ubicada debajo de la vejiga, con un tamaño aproximado al de una nuez grande. Su forma se parece a una pirámide con punta truncada, La base contacta con la vejiga y su punta se continúa con la uretra. Con el correr de los años sufre un aumento de tamaño que puede llegar en los casos promedios al de una mandarina chica. Lo curioso es que se trata de un órgano hueco, ya que está atravesado por la uretra (conducto que transporta la orina, desde la vejiga hacia el exterior).
Esta particularidad anatómica hace que sea tan famosa por los problemas que provoca su agrandamiento en el varón de la tercera edad. Su íntimo contacto con el recto (porción terminal del intestino),
la hace víctima de algunos problemas propios del intestino, como la constipación (evacuación intestinal dificultosa).
En el cuerpo humano nada está demás. La próstata cumple un papel importante para el equilibrio del organismo. Por eso, la otra pregunta tan frecuente en el consultorio es: - "Doctor, ¿para qué sirve la próstata? 
En el comienzo de nuestro artículo definimos a nuestra invitada en estudio como una glándula. Eso quiere decir que es un órgano destinado a producir secreciones para un fin determinado, que en este caso atañe a la esfera sexual y no urinaria. La secreción prostática se mezcla con el líquido seminal que viene de los testículos en virtud de que existen dos conductos -deferente y eyaculador-que desembocan en forma conjunta en la uretra prostática. Durante el acto sexual, la próstata le agrega al líquido seminal componentes necesarios tales como: citrato, zinc, espermita, espermidina, colesterol, fosfolípidos y factores coagulantes del semen. Esta secreción se acompaña de otras sustancias que produce la próstata, que son "volcadas" hacia el torrente sanguíneo, tales como la fosfatasa ácida prostática, y el antígeno prostático específico, de enorme valor en la evaluación clínica.

Cómo empiezan los problemas 
Ante todo cuadro que provoca dolores o molestias, el ser humano busca razones para atribuirlos, y en este caso la pregunta ineludible que enfrentamos es: --"Doctor, ¿por qué se agranda la próstata y cómo causa los problemas?"
No hay lugar a dudas de que existe una influencia hormonal definida en este hecho, que es provocado por la presencia de las hormonas masculinas (testosterona fundamentalmente) que producen los testículos y, en una pequeña parte, por la acción de las glándulas suprarrenales. Al circular en la sangre, la testosterona provoca cambios en el organismo masculino que le confiere características propias del sexo, tales como la voz, la distribución pilosa y muscular, el desarrollo genital y la conducta psicológica acorde. Al llegar a la próstata, esta hormona activa complejos procesos enzimáticos que determinan el aumento del tejido glandular. Este fenómeno se comienza a experimentar, en forma silenciosa, a partir de la cuarta década de la vida.

Conociendo al enemigo 
Para ganar una guerra hay que conocer al enemigo, y sus armas y movimientos. Este axioma militar se cumple perfectamente en este caso. Por eso vamos a entrar en el terreno de los síntomas, que usted, amigo lector, puede sufrir. Quizá encuentre aquí la explicación de lo que le está pasando actualmente. 

Síntomas

Pérdida de grosor y fuerza: 
El aumento de tamaño prostático provoca estrechamiento a nivel de la uretra. Este es uno de los primeros síntomas que muestran la obstrucción. Esto provoca el goteo posmiccional tan frecuente en estos casos. 

La nocturia: 
Se llama "nocturia" al hecho de levantarse varias veces por la noche a orinar. Hay que tener en cuenta que la temperatura ambiente influye en la nocturia. 

Urgencia miccional: 
Esto es la pérdida de orina (gotas) antes de llegar al baño. Sensación de querer orinar y tener dificultad casi penosa para hacerlo y la posibilidad de sentir ardor que se experimenta cada vez que orina. 

Buscando el talle justo

Nada es más satisfactorio que encontrar en el exhibidor de una tienda de ropa, el color y el talle justo para que la prenda nos quede bien.
El tratamiento de la hipertrofia de próstata, requiere paciencia, disciplina y sobre todo convencimiento de parte del paciente de que el tratamiento es para su bien. Generalmente aquellos que comienzan con los problemas antedichos, piensan que deben ir al médico para una operación de próstata. Sin embargo hay varias situaciones antes de llegar a cirugía, por ejemplo:

A) Los casos "leves" generalmente son manejados con una serie de consejos.
1.- Buena alimentación.
2.- Ejercicio y descanso.
3.- Evacuación intestinal cotidiana.
4.- Evacuar la vejiga apenas sienta el deseo.
5.- Ser moderado en la actividad sexual.
6.- Baños de asiento caliente.
7.- Vigilancia médica.

B) Los casos "moderados" son patrimonio de los medicamentos, junto con las medidas aconsejadas en los casos leves.

C) Los casos "severos" tienen una gama de alternativas invasivas que buscan remover el tejido obstructivo prostático. 

En este último caso han aparecido nuevas técnicas que de alguna manera buscan imitar el efecto de la resección, minimizando la agresión quirúrgica.

En este punto ya nos estamos acercando al final de nuestro "laberinto" que recorrimos por algunos "callejones" que nos presenta la próstata, esa enigmática glándula que tanto nos desvela. Queda al final de nuestro recorrido el mensaje de un refrán antiguo pero sabio: "Mejor es prevenir que curar". Es mejor concurrir periódicamente al médico para un control (una vez al año), y quedarnos con la tranquilidad de que todo anda bien en el aparato urinario, y no tener que consultar de urgencia por un problema que se podría haber evitado. Cuidándose así podrá seguir disfrutando de buena salud. 

Un versículo de la tercera carta del apóstol Juan al anciano Gayo nos exhorta a cuidar nuestra salud física teniendo en cuenta que la espiritual es la base para un buen rendimiento físico. 

1El anciano a Gayo, el amado, a quien amo en la verdad. 2Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma. (3 Juan:2)

En lo personal me he topado con personas que tienen mucha preocupación por su salud espiritual descuidando su salud física. El Dr. Bruce Barton comenta el pasaje de esta manera: 

"Juan estaba preocupado por el bienestar físico y espiritual de Gayo. Eso era un contraste directo a la herejía popular del día que enseñaba la separación de lo espiritual y material y menospreciaba el aspecto físico de la vida. Todavía hoy, muchos caen en esa forma de pensamiento. Esa actitud no cristiana lógicamente lleva a una de dos reacciones: descuido del cuerpo y de la salud física o indulgencia con los deseos pecaminosos del cuerpo. Dios está interesado tanto en nuestro cuerpo como en nuestra alma. Los cristianos no debemos ser negligentes ni indulgentes con nosotros mismos, sino ocuparnos de nuestras necesidades físicas y disciplinar nuestro cuerpo de modo que podamos estar en las mejores condiciones para servir a Dios". ( )

También el apóstol Pablo en su primera carta a los tesalonicenses nos exhorta a cuidar nuestro cuerpo en su plenitud: 

23Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo. (1 Ts. 5:23) 

Nuevamente el Dr. Barton aclara el tema en su comentario:

"El espíritu, alma y cuerpo no se refiere tanto a las diferentes partes de una persona como a todo el ser de una persona. Esta expresión es la forma de Pablo de decir que Dios debe estar involucrado en cada aspecto de nuestras vidas. Es un error pensar que podemos separar nuestras vidas espirituales de todo lo demás, obedeciendo a Dios sólo en algunos sentidos etéreos o viviendo para Él sólo un día a la semana. Cristo debe controlar todo de nosotros, no sólo la parte "religiosa"". 


Finalmente, Dios quiere que estemos sanos totalmente y la preocupación por nuestro estado de salud es importante para El tanto como nuestra salud espiritual. Así es que, además del desvelo por nuestra próstata están también otros órganos de nuestro cuerpo que debemos cuidar. Y este cuidado involucra desde la punta de nuestros cabellos hasta la punta de los pies incluyendo nuestra alma (o psiquis), por ejemplo, que se contamina con posibles pensamientos negativos, murmuraciones, chismes y demás que Santiago nombra en el capítulo 4 de su carta universal. A esto también debemos prestar atención pues la Palabra en Proverbios dice que. . ."el corazón alegre constituye un buen remedio, mas el espíritu triste seca los huesos" (Prov. 17:22).

Dios bendiga tu vida y que como dice Juan, prospere en todo así como prospera tu alma.
Rubén O. Flores

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