¿Los nuevos modelos familiares producen hijos menos
responsables?
Jorge siempre fue un chico de su casa, educado, con una conducta irreprochable, buen hijo y buen amigo. Pero un día Jorge comenzó a mostrar conductas impulsivas, fuera de control, desorganizado y auto-indulgente, cuando se le preguntaba adonde iba se enojaba y decía que ya tenía edad suficiente y que no necesitaba que lo controlen.
Este no es un caso aislado, Jorge es sólo una muestra de lo que está ocurriendo en la sociedad occidental. Las frases que transcribo a continuación son una prueba del rumbo equivocado que los jóvenes están transitando.
· “Cuando voy a tomar no me importa qué clase de bebida tomo. Nos divertimos mucho más cuando tomamos”.
· “Manejé borracho porque necesitaba llegar a casa. Y no fue tan difícil, como algunos piensan. Quiero decir que no pasó nada milagroso para poder llegar a casa”.
· Todo el mundo lo ha hecho por lo menos una vez. Después de la primera experiencia mala vamos a dejar. Además, a los 16 años no te morís. Sólo sucede”.
· No pienso que tomar alcohol sea un gram problema. Seguro que todos lo hacen cada fin de semana y nadie pierde el control por eso”.
Es un hecho por todos conocido que la sociedad ha evolucionado en cuanto a ciencia y tecnología, si nuestros abuelos se levantaran de sus tumbas caerían de nuevo al ver los aparatos que nuestros hijos y nietos usan cotidianamente. Lamentablemente, casi en la misma proporción que aumentó la capacidad tecnológica lo ha hecho en cuanto a la pérdida de valores morales, y aclaro que no me siento un puritano de costumbres rígidas y legalistas. Conocí a Cristo a los cuarenta años y, si bien esos años los he vivido como a mi me agradó, entre borracheras, mujeres y baile, hoy me arrepiento de haberlo hecho de esa manera porque aún recuerdo haber pasado por muy malos momentos y en malas compañías.
A lo que me refiero es que, a pesar de que mis padres nunca me perdieron pisada, en realidad nunca sabían acerca de los lugares y amigos que frecuentaba. Aún así aquellos años fueron una pérdida irreparable en cuanto a salud y valores morales y cristianos.
Ahora, si esto me ocurrió a pesar del control de mis padres, qué no puede pasar en una sociedad de familias hiperprotectoras y permisivas como las que estamos viendo en estos tiempos. Hace unos días escuché en una emisora local de un millón de jóvenes en nuestro país que están creciendo sin motivación y sin sentido de la responsabilidad. La mayoría de más de 30 años que aún viven en casa de sus padres, con una madre sobreprotectora que no quiere desprenderse de su “bebé” y un padre permisivo que no fija límites por temor a que el hijo “se vaya de la casa”. Me parece interesante recordar aquella parábola del hijo pródigo que reclamó al padre los bienes que le correspondía:
11También dijo: Un hombre tenía dos hijos; 12y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde; y les repartió los bienes. 13No muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia apartada; y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente.
(Lucas 15: 11-13)
Termino este artículo con palabras del psicólogo Giorgio Nardone, fundador y director del Centro de Terapia Estratégica de Arezzo (Italia), quien manifestó “que la hiperprotección que se ejerce sobre los hijos les lleva a creer que como han crecido en una familia que se lo ha dado todo "tienen derecho a pedir lo que quieran, incluso a que sus padres les adelanten la herencia que deberán dejarles cuando mueran".
Según Nardone, los menores educados sin obstáculos ni frustraciones "crecen sin tener confianza en sus propias capacidades", y consideró que facilitarles mucho las cosas "les hace deficientes". ( ) (Aconsejo seguir hipervínculo para leer el artículo completo).
CRÉDITOS BIBLIGRÁFICOS
“Claves para criar un hijo libre de drogas”. Carl Pickhardt, Ph.D.
2 http://mujer.orange.es/familia/adolescentes/desarrollo_y_salud/