Como empezar a ser un padre diferente
Padres Ausentes
por Rubén O. Flores
Carlos, (nombre supuesto) tiene unos 40 años, es profesional y su trabajo le obliga a estar ausente de su hogar por algunas semanas. Carlos es un buen hombre, honesto, recto en sus apreciaciones en cuanto a la justicia y la honradez, le agrada su trabajo y ama a su esposa y a sus hijos.
Sin embargo Carlos es un "padre ausente". Angélica, su esposa debe lidiar con la educación y disciplina de sus hijos prácticamente durante la mitad del año. Los estudios, la compra de ropa, las salidas, la corrección, cuando hace falta, y demás tareas son obligatorias para ella. Cuando Carlos vuelve de sus viajes pre-tende estar tranquilo y trata de no inmiscuirse en asuntos del hogar ya que no está enterado de muchas situaciones y debe ponerse al día con las noticias, las cuentas y la conducta de sus hijos. Por otra parte ha desistido de corregirlos pues no le obedecen. Trata de ganarse su afecto jugando con ellos, llevándolos a pasear y no contradiciéndoles prácticamente en nada. ¿Por qué no le obedecen y cuál es la solución?
No vamos a entrar en temas religiosos, pero esto nos recuerda la historia de Adonías el cuarto hijo del rey David. Este joven se rebeló contra su anciano padre:
El rey David como otros muchos padres, fue una persona que tuvo en el seno de su hogar problemas con sus relaciones familiares. No estamos tratando aquí si David fue un buen rey. Lo que vemos es que hubo fallas en la dirección moral y espiritual de sus hijos. Esto requiere de años de una presencia constante, una atención continua y una disciplina amorosa.
Según lo que leemos en la historia de David, nunca había intervenido oponiéndose o cuestionando a su hijo. Adonías no tenía parámetros definidos en su educación. Su padre le amaba y le parecía hermoso pero allí terminaba todo. El joven creció indisciplinado, no respetó a su padre y menos a Dios. La historia cuenta que: ". . .su padre nunca le había reprendido ni le había dado castigo alguno"
El terapeuta Sergio Sinay: reflexiona sobre la crisis de la masculinidad y dice que "Hacen falta padres más presentes". Este profesional comenta que "los parámetros tradicionales sobre la masculinidad entraron en crisis hace años y no hay nuevos modelos -claros- a la vista". También hace notar tres puntos importantes en cuanto a los hombres y su paternidad, por ejemplo:
· El modelo tradicional limitó la paternidad a la provisión material
· Los hijos necesitan estar con sus papás
· Es necesario que los hombres se permitan sentir más
Este especialista en problemáticas masculinas plantea en una entrevista que: ". . .una forma de encontrar el camino hacia una nueva manera de ser hombres es que los varones se propongan una paternidad más activa, con mayor presencia real, porque -dice Sinay- nuestra sociedad "tiene hambre de padres".
."Hasta hace un tiempo estaba claro cómo construían los hombres el edificio de su masculinidad -agrega-. Era sobre las cuatro "p": producir, proveer, proteger y ser potente. Si un hombre producía, proveía, protegía y era potente tenía el certificado de masculinidad...
.Pero hoy nada es igual. Ni para los varones jóvenes ni para los hombres grandes, porque nadie tiene nada seguro. Y un hombre que no produce: ¿qué va a proveer? La idea de la provisión masculina está muy ligada a lo material. Sin embargo, en el terreno de la paternidad es letal que el hombre sólo provea lo ma-terial."
-¿Esto qué quiere decir?
-Que socialmente no se espera que el padre sea proveedor emocional. Eso de ". . .que a mi hijo no le falte nada", es una frase que considera ser un buen padre pero es muy habitual que los hijos le reclamen al padre, a ese mismo padre que les compró siempre las mejores zapatillas, no haber estado cuando recibió un diploma o que siempre llegue tarde a la casa, y que cuando está en el hogar le pide las cosas a gritos. El hijo está hablando de que le falta presencia. Ver al padre, compartir con él la vida cotidiana, significa ir entendiendo cómo es un varón de cerca, que muestra en forma espontánea su mundo emocional."
Por nuestra parte, (Rubén y Marta Flores) hemos recibido consultas sobre esta problemática que confirma lo dicho por el terapeuta Sergio Sinay, por ejemplo;
"-Quiero que mi hijo me obedezca" - "para algo soy el padre" - "en mi casa parece que no tengo autoridad" - "cuando vuelvo de viaje nadie me tiene en cuenta" , etc.
Lo que ocurre es que no se puede imponer una autoridad que no se ha ganado a través del tiempo, de la presencia, del "estar",
-¿Y los padres que cambian pañales, dan de comer, limpian...?
-Parece que algunos piensan que ser un padre de esta nueva generación es eso. Pero la cuestión es empezar a estar presente en la vida del hijo desde el momento de la gestación. Si no se hace un trabajo a partir de ese momento es ahí donde comienza a generarse la ausencia emocional del padre, (ni que hablar de la necesidad de la mamá en ese tiempo de gestación). El padre pasa a estar presente en todas las etapas de crecimiento de la vida del hijo de una manera diferente de la madre. Un hombre viste al chico e inmediatamente viene la crítica: "Pero le pusiste la camisa del cumpleaños y el pantalón de jugar".
El hombre es descalificado y termina creyendo que no sabe. No es que no sabe, es que lo hace distinto, y si a esto se agrega la crítica, difícilmente lo volverá a hacer y surgirá la frase: ¡Entonces hacelo vos!
El padre propone explorar el mundo externo. Es quien incita y participa a practicar aquellas cosas que supuestamente son peligrosas: andar en bicicleta, subir a un árbol, hacerse amigos de pibes desconocidos en la plaza... El padre está ahí. Y esto es muy importante, porque el cordón umbilical emocional que queda entre el hijo y la madre o lo corta el padre o un varón con funciones paternas o no lo corta nadie. Cuando ese cordón no se corta pueden resultar problemas emocionales y psicológicos que mas tarde dañan la figura varonil.
-¿Y si no hay un padre?
Bueno, en estos casos la cuestión se complica para la madre. Hay que buscar un varón. Si no es el papá podría ser un amigo de la familia, tíos, abuelos, terapeutas. Porque una mujer no puede ser madre y padre a la vez, aunque algunas merecen nuestro respeto y hasta felicitación por la constancia y trabajo realizado con sus hijos, eso no es natural. De todas maneras creemos que puede ser la mejor madre posible, pero no el padre. Por eso es que existe tanta polémica en estos días por la cuestión de los "matrimonios" entre personas del mismo sexo.
-La realidad dice que hacen falta padres más presentes, pero al mismo tiempo ellos no han tenido quizá un buen ejemplo con el suyo. ¿Cómo solucionar esto?
La paternidad es un lugar donde el varón puede rehabilitar su propio mundo emocional. La mayoría de los varones adultos no están conformes con la relación que mantuvieron o mantienen con el propio padre. Entonces, al plantear la necesidad de un cambio -algo que en el hombre aparece cuando realmente se siente muy mal, porque el varón es más reacio a consultar- aparece también la posibilidad de reparar la herida de la ausencia que él pudo haber tenido de su propio padre.
Plantearse la paternidad de un modo nuevo posibilita, además, habilitar de una manera distinta a las generaciones siguientes para gestar hombres diferentes.
-¿Cómo empezar a ser un padre "diferente"?
-No es tan difícil como parece. Se puede empezar preguntándole al hijo simplemente: ¿cómo andas? Esta es una pregunta que no se hace demasiado. O se pregunta al pasar y los padres siguen viaje. La idea es que ese padre ejercite la escucha receptiva, (algo que los varones no tenemos o no practicamos). La reali-dad de un mundo globalizado no implica que sepamos escuchar, en realidad oímos pero no escuchamos y eso es lo que nos ocurre como seres humanos, ya no sólo como padres. Los problemas cotidianos nos impiden muchas veces parar la máquina y detenernos a "escuchar" lo que nuestros hijos quieren decirnos.
Un varón generalmente cree que cuando una mujer o un amigo le hablan él va a tener que dar una solución o respuesta. Y con un hijo, en cambio, se puede aprender a preguntar cómo andas y quedarse escuchando, no salir corriendo a hacer algo. Esa es la escucha receptiva.
Como decíamos al comienzo, Carlos es un hombre trabajador y honesto pero la realidad es que eso no basta para llegar a ser "un buen padre". Si bien el cumplimiento de Carlos como "proveedor" siempre fue excelente, no fue suficiente para que los hijos aprendieran de él otras cosas que hasta pueden ser tanto o más importantes que las zapatillas nuevas, o una buena camisa o el pago de la matrícula del colegio. El sabio Salomón escribió:
"Si no disciplinas a tu hijo, demuestras que no lo quieres, pero si lo amas, estarás dispuesto a corregirlo" (Proverbios 13:24).
Dios recomienda a los padres tener muy en cuenta la educación y corrección de sus hijos:
No es agradable para un padre poner disciplina al hijo pero es necesario. La presencia del padre significa un modelo a seguir. Creo que esta es una de las responsabilidades más grandes que Dios da a un padre, sin embargo debe recordar también que sus esfuerzos no pueden hacer a sus hijos sabios. ¡Solo los alientan a buscar la sabiduría de Dios por encima de cualquier cosa! Prueba de esto es el ejemplo de Salomón quien a pesar de las últimas recomendaciones de su padre David no siguió sus instrucciones.
Si escudriñamos las Escrituras podremos encontrar muchos padres que no fueron buenos ejemplos para sus hijos. Aún cuando fueron buenos reyes para su pueblo, a la vez fueron modelos deficientes en ciertas áreas familiares importantes.
Podríamos preguntarnos por qué buenas personas han tenido o tienen hijos con problemas de conducta, falta de valores y de prioridades correctas en sus vidas. Es esta una pregunta que muchos buenos padres se han hecho a lo largo de la historia. Se podría argumentar que tal vez ha sido por negligencia, que estuvieron más preocupados por el trabajo o que en algunos casos relegaron la educación, incluso la religiosa, de sus hijos a otras personas. Todos conocemos casos como estos. Sin embargo no siempre es así.
Termino con las palabras del Dr. Bruce Barton:
"Ser un padre de creencias firmes no garantiza que sus hijos aprenderán sus convicciones. Se debe enseñar a los hijos acerca de la fe y los padres no deben atreverse a dejar esta tarea en manos de otros. Asegúrese de que usted practica, explica y enseña lo que predica".
O en otro lugar con referencia al mismo tema:
"Para levantarnos por encima de la influencia de modelos deficientes, debemos buscar modelos mejores. Cristo nos provee un modelo perfecto".
Sin importar cómo fue criado, ni quién influyó en su vida, usted puede avanzar más allá de esas limitaciones.
En una oportunidad el embajador de España visitaba al rey de Francia Enrique IV y lo encontró haciendo de cabalgadura a uno de sus hijos. El rey le preguntó: ¿Tenéis hijos, señor embajador? Entonces puedo terminar de dar esta vuelta". . . y terminó su juego infantil"
"La recompensa de una buena acción es haberla hecho" Séneca
Dios te bendiga y de sabiduría para encarar tu rol de padre.
Rubén O. Flores