Respuestas Confiables *
Por James C. Dobson
Pregunta: ¿En qué casos no recomendaría usted el uso de recompensas?
Respuesta:
Las recompensas no se deben usar nunca como una forma de pagarle al niño para que no desobedezca.
Eso es lo que constituye el soborno: un sustituto de autoridad. Por ejemplo: A mamá le está costando controlar a su niña de tres años en el supermercado. --¡Patricia, ven aquí! – le dice la madre, pero la pequeña grita --¡NO! --, y se aleja corriendo. Entonces la mamá, exasperada, le ofrece un caramelo si vuelve enseguida. En lugar de recompensar la obediencia, la mamá, en realidad lo que ha hecho es reforzar el desafío de la niña.
Otro mal uso de la recompensa es pagarle a un niño por hacer los trabajos rutinarios que son responsabilidad suya como parte de la familia. Por ejemplo: sacar la basura, y hacer la cama, son dos de estos deberes acostumbrados. En cambio cuando se le pide a un niño que pase medio sábado limpiando el garaje, o sacando las malas hierbas del jardín, parece muy adecuado reconocerle valor al tiempo que el niño ha utilizado para hacerlo.
Pregunta: ¿Qué piensa usted de la idea de que debemos ver los niños pero no oírlos?
Respuesta:
Esa idea revela una profunda ignorancia en cuanto a los niños y sus necesidades. No puedo imaginarme cómo un adulto amoroso pudiera criar a un pequeño niño o niña basado en esa filosofía.
Pregunta: Yo creo que a los niños se les debe dar libertad para hacer algo incorrecto, siempre que no signifique peligro. Yo dejo que mis hijos digan malas palabras y no veo que eso cause ningún daño. ¿Está usted de acuerdo?
Respuesta:
NO. Así como espero que los padres no utilicen ese tipo de lenguaje, ciertamente tampoco creo que se lo deban permitir a sus hijos. Hablar de esa forma es algo falto de respeto, rudo e innecesario.
Pregunta: ¿Cómo pueden retener los padres su serenidad y mantener la armonía durante los viajes en auto y los días de vacaciones en familia?
Respuesta:
Algunas veces ayuda a definir de nuevo los límites al principio del tiempo que van a pasar juntos. Díganles con exactitud a sus hijos qué es lo que están haciendo ustedes, y qué esperan de ellos. Si aun así, se comportan mal, reacciones desde el primer momento con una amorosa disciplina. Ningún padre o made quiere convertirse en un ogro durante las vacaciones, pero nos ayuda el que mostremos un poco de firmeza al principio, de manera que esto haga divertido para toda la familia el resto del tiempo que pasen juntos.
Respuesta: Qué consejo les daría usted a unos padres que reconozcan en ellos mismos una cierta tendencia a abusar de sus hijos? Tal vez tengan miedo de perder el dominio propio cuando castigan a un niño desobediente. ¿Le parece que deberían evitar el castigo corporal como forma disciplinaria?
Respuesta:
Eso es exactamente lo que pienso. Todo el que haya abusado alguna vez de un niño, o haya sentido que está perdiendo el dominio propio mientras lo castiga, debe privarse de exponer al niño a esa tragedia. Todo el que tenga un temperamento tan violento que se vuelva incontrolable en ocasiones, debe abstenerse de hacer algo así. Nadie que disfrute de la administración de un castigo corporal deberá ser quien lo administre. Además, me parece que los abuelos no deben castigar físicamente a sus nietos, a menos que los padres le hayan dado permiso para hacerlo.
Pregunta: ¿Le parece que se debe castigar a un niño por cada acto de desobediencia o desafío?
Respuesta:
NO, el castigo corporal debe ser algo más bien poco frecuente. Hay un momento adecuado para que el niño se siente en una silla a pensar acerca de su mala conducta; también se lo puede privar de un privilegio, enviarlo a su habitación para que se calme, o hacerlo trabajar cuando él tenía planes de jugar. En otras palabras, se deben variar las respuestas ante la mala conducta, siempre con la esperanza de ir un paso por delante del niño. Su meta consiste en reaccionar continuamente de una manera que beneficie al niño y sea adecuada a su “delito”. En cuanto a esto, no hay sustituto para la sabiduría y el tacto en el papel que desempeñan los padres.
Pregunta: ¿Cuánto tiempo cree que se le debe permitir a un niño que llore después de haber sido castigado o de haber recibido una nalgada? ¿Habrá un límite?
Respuestas:
Sí, creo que debe haber un límite. Mientras las lágrimas representen un desahogo emocional genuino, se deben permitir. Pero el llanto pronto deja de nacer del interior y se convierte en un arma exterior. Llega a ser un instrumento de protesta para castigar al enemigo. El llanto verdadero dura generalmente dos minutos o menos, aunque puede continuar hasta cinco minutos. Después de eso, el niño simplemente está quejándose, y el cambio se podrá reconocer en el tono y la intensidad de su voz. Yo le exigiría que dejara el llanto de protesta, ofreciéndole otra dosis de lo que originalmente provocó las lágrimas. Se le puede poner un alto al llanto del niño pequeño fácilmente al interesarlo en otra cosa.
* Créditos:
“Respuestas confiables” de James C. Dobson.
Tomado de la revista Unilit “Enfoque”, Año 7 Nº 17
Editorial UNILIT. Miami, Florida EE.UU.
Impreso en Bogotá, Colombia, Optima Graphics, C. 2000, Editorial Unilit